No comparto la idea de algunos
nostálgicos sobre el hecho que, Fórmula 1 era la de antes. Sobre el cierre del
campeonato 2011, en Interlagos, el periodista de Fox Sport, Fascini, intentaba
inducir al invitado para la jornada clasificatoria del día sábado, Carlos
Alberto Reutemann, sobre la cuestión. El ex piloto santafesino evadía con
sonrisas y algunos silencios, las afirmaciones del periodista en torno a las
virtudes de la pasada fórmula 1 y los vicios de la actual, o lo que equivale a
decir comparar peras con manzanas.
Como espectador de fórmula 1, las
expectativas de una temporada a otra se acrecientan y ésta en particular, ha
comenzado con tantas emociones, que vivir las sesiones de entrenamientos, la
clasificación y la carrera, me sabe a poco.
No sabría atribuirle el acierto a
quién o qué, pero lo observado en estas cuatro fechas es más que satisfactorio.
Con la vuelta de Iceman Raikkonen
a los primeros planos –rápida evolución mediante–, la grata confirmación de
Sergio Pérez, la recuperación del Team Williams, la ya lejana promesa de
Mercedes AMG hecha realidad, la actitud de Alonso sobrellevando las serias
deficiencias de la Scuderia, la madurez de Hamilton –al menos en este inicio de
temporada–, la regularidad de Webber y el temple de Sebastian Vettel, son
partes de un coctel que promete emociones al por mayor. Y eso que aún falta más
invitados a la fiesta. Mclaren, con el auto más estético del parque, debe pulir
su funcionamiento principalmente en boxes. Williams, si bien debe progresar,
tiene una conformación equilibrada en cuanto a los nombres de sus jóvenes
pilotos. Por un lado Bruno Senna, con un futuro incierto por delante, ha
superado las expectativas, mientras que Pastor Maldonado está en deuda consigo
mismo. Aquel yerro en el Albert Park de Melbourne, debe haber traicionado en
algo su confianza y tal vez en este sentido, la ausencia del bondadoso y
experimentado Rubinho Barrichelo, es el saldo negativo para el equipo y para el
propio Maldonado. Lo demostrado por Paul Di Resta en Bahrein, es una realidad a
la espera de continuidad, la que depende de la progresión de su equipo más que
su manejo. Por el contrario, el francés Grosjean, debe encontrar el equilibrio
entre la vuelta rápida y la carrera, que por lo demostrado –podio mediante– en
el último GP, va por el buen camino.
Me cuesta entender la existencia
de HRT en la grilla. Supongo que condimentar la pista con obstáculos móviles
(más Karthikeyan que Pedro de la Rosa), es parte de las dificultades de carrera,
a la vista de lo sucedido en Sepang a los ya consagrados Jenson Button y
Vettel.
Pensar que aún faltan 16
competencias y la recuperación de Ferrari, la consagración definiiva de Checo
Pérez, la progresión de Maldonado, la evolución de Sauber y de Kamui, las
mejoras de Force India, la sorpresa de STR y por si fuera poco, el zarpazo de
Schummi.
Que mejor argumento para dar por
tierra a cualquier sospecha, sobre la mayor legitimidad de una época sobre la
otra. En definitiva siempre se trató de lo mismo: Carrera de autos, con hombres compitiendo con otros hombres. Por
fortuna, y aunque a muchos le resulte aburrido, la tecnología evoluciona y ha
permitido que en la competencia no sea de la partida la fatalidad, un logro más
que valorable, desde aquella fatídica jornada de Imola de 1994. Y para muestra
de ello basta un botón: el accidente de
Checo Pérez en Mónaco 2011.
Para los que quedaron atrapados en el pasado,
bien vale sacarse el velo del prejuicio, sentarse cómodamente frente a la
pantalla de TV y disfrutar de una temporada que amenaza ser de las mejores en
62 años de fórmula 1, por lo dicho y por el solo hecho, que en el intento no hay necesidad de
perder vidas.