domingo, 22 de abril de 2012

Domenicale ha dicho que Felipe Massa debiera aprender de su compañero de equipo y no pretender competir contra él. Lo cierto es que cuando tuvo oportunidad de demostrar que podia luchar de igual a igual, un contacto radial le dio a entender que debia cederle el puesto a Alonso. No creo por un instante que la capacidad demostrada por Alonso, requiera de ese tipo de actitudes tan verticales. En definitiva termina cubriendo con un manto de sospecha parte de lo que haga el español. Haber dejado que Felipe luchara con sus propias armas aquella carrera alemana de 2010, hubiera sido el voto de confianza necesario para tener un piloto convalesciente (en terminos psicológicos) a la altura de la circunstancias y no este descuartizamiento al que hoy estamos asistiendo. En definitiva, aquel hecho, perjudicó tanto al español como a la escuderia misma. Y lo digo en función de las sospechas, que con cierto aire de paranoia, opacaron el buen desempeño de Alonso en el GP Malayo, acosado por el consistente y -a mi exclusivo modo de ver- consagrado Sergio Pérez, quién a partir de una comunicación radial le instan a conservar y no arriesgar el segundo puesto. En verdad, si me pusiera en la camisa de Peter Sauber, hubiera ordenado lo mismo, aunque no son del todo infundadas las sospechas sobre una supuesta orden de la casa madre. En fin, no creo que Felipe  Massa tenga las cosas en claro respecto a su papel en la scuderia. Es un hecho su relevo como escudero de Alonso, por como vienen dados los naipes en esta partida desigual, pero a tener en cuenta que en Ferrari hay dos roles bien definidos: el protagonista y el otro. Kubica, (el de 2010 por supuesto) ¿toleraria un papel relegado a ser escudero del español? ¿y el propio Jenson Button?. A no confundirse, a los de Maranello les pesa mas que a Felipe tener que abandonar la Scuderia. ¿Que infeliz quiere un papel tan triste en un equipo de fórmula 1?. Ya a demostrado Alonso que con un coequiper tan fuerte como él, con reglas de juego abiertas, es quién da el paso al costado, prefiriendo ser el rey en un equipo menos competitivo que el principe de uno de realidad superior.
No todo es blanco o negro, hay grises, y en una realidad tan mediatizada ningún mortal resiste a un archivo. Lo que hoy aseveramos, mañana lo desconocemos.
Ojala el tiempo sea bondadoso con Felipe Massa. Tal vez su futuro este en otro team, más humilde pero más cálido, que le permita demostrar porque durante 30 segundos, ostentó el cetro de campeón del mundo de fórmula 1, en aquella primavera de 2008.     

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