sábado, 26 de mayo de 2012

Y un día volvieron…


Hablar es gratis…, así lo demuestran los “posteros” de cuanta web haya y en donde permiten los comentarios, con contenidos que distan mucho de la realidad y con un alto grado de subjetividad. Personas que seguramente lo más competitivo que hicieron en cuanto a deporte motor, haya sido sentarse en un autito chocador de algún parque de diversiones. Y quién suscribe no es la excepción a la regla, salvo que a diferencia de los opinologos, procuro informarme de buena fuente e intentar ser lo más objetivo que se pueda, a la luz de los acontecimientos. Los Vettelistas, Alonsistas, Ferraristas y demás hierbas que proliferan en internet, opinan al punto de menoscabar la capacidad de pilotos de la talla de Sergio Pérez y Pastor Maldonado, los cuales muchas veces son despreciados por su origen “sudaca”, término despectivo que usan los ignorantes del primer mundo para referirse a las personas de origen latinoamericano. Realmente es muy repugnante...
Pero los hechos les terminan dando un revés. Así pasó con Pastor Maldonado superando con un manejo exultante, al hijo prodigo de España, Fernando Alonso, en su propia tierra hace quince días atrás. Y me quedan dudas del resultado final del GP malayo, con un Checo Pérez entonado para dar el gran salto y que dejó escapar la oportunidad, por propia impericia o por cuestiones políticas…
Este fin de semana monegasco me ha colmado de satisfacciones por un lado y desconcierto por el otro. Si de satisfacciones se trata, la vuelta de Felipe Massa al primer plano me resulta altamente gratificante. Si bien la séptima ubicación de parrilla final a una decima de su compañero, lograda en la Q3 no es lo esperado, demostró en la previa al gran día, estar a la altura de sus laureles y hasta superar al propio Alonso, como sucedió con el 1m 14s 911 de la Q2. Y si nos valemos de los dichos de Lewis Hamilton, –quien ha expresado que si bien algunas veces los autos fueron más que los pilotos, en Mónaco el factor determinante siempre fue y será el piloto–, el progreso es más que oportuno y optimista. Lo que haya producido el click en el presente de Massa poco interesa al público, sin embargo es de esperar que no sea solo un flash sino un nuevo presente, por su calidad de persona y por su trayectoria. Y en eso, los opinologos de autitos chocadores, deben darse cuenta que estar en F1 no es solo cuestión de dinero. Trascender como Felipe Massa lo ha hecho, pone de manifiesto su capacidad. Capacidad suya, que le permitió a Kimi Raikkonen ser campeón 2007 en Interlagos, cuando le cedió la primera posición en el pit stop y se dedicó a cuidarle las espaldas, al tiempo que Alonso con Mclaren no solo renunciaba a la corona, sino a la gloria que le garantizaba su continuidad en el team británico. Insisto además que el presente negativo de Felipe, es responsabilidad exclusiva de la Scuderia, quien orden mediante, atentó contra la autoestima del brasileño, al año de haber sido protagonista de un accidente que por milagro no fue fatal.
Casualmente, cuando resuenan en los boxes las especulaciones que lo dan a Michael Schumacher fuera de la F1 para 2013, el Kaiser clava el uno con un tiempo de 1m 14s 301, en una temporada impredecible y que termina siendo un buen menú para saciar en algo su permanente apetito de gloria.
Los desconciertos vienen de parte del comisariato deportivo, quienes terminan arruinando la producción de los equipos con sanciones exageradas. Eso priva al germano salir de la pole por un simple accidente de carrera producido en el GP español y que lo dejó fuera de competencia    en el insipiente desarrollo de la misma, en donde fue más responsable Bruno Senna que Michael. Caso parecido al de Pastor Maldonado, quién en las libres de hoy, comete un yerro al superar a Checo Pérez toque mediante, que le vale una sanción que lo retrasa diez puestos en la grilla. Mónaco es un circuito muy exigente, en donde el tráfico juega un papel determinante, por lo tanto los comisarios deben ser más contemplativos, más aun cuando el incidente aconteció en las pruebas libres.
El team Sauber responsabilizó en parte del defecto en la dirección del auto de Checo Pérez al toque de Pastor, por lo tanto me pregunto que si en verdad esa es la causa, ¿que hicieron los ingenieros que no revisaron y reemplazaron las piezas defectuosas, antes de mandar al piloto mexicano a la clasificación, siendo que disponían de 120 minutos? Lo cierto es que Pérez saldrá último y Pastor decimonoveno, una verdadera pena y una posible remontada de novela, si confiamos en la pericia de ambos.
Mañana será el día D para muchos. Para Romain Grosjean con la posibilidad de encumbrar a Lotus y así mismo, para Lewis Hamilton de cristalizar las insinuaciones que en los GP anteriores con poles mediante no pudo, para Schumy de resurgir entre la cenizas y para Felipe Massa de decir: “…he vuelto de la muerte y seguiré más vivo que nunca…”

domingo, 13 de mayo de 2012

Diálogo en el Team Ferrari, entre las vueltas 50 a la 66, del GP de España



Luca Di Montezemolo: _¡Domenicale!!!, que hacen estos descarados
de Williams. ¡Que dejen pasar a Fernando yaaaaaaaaaaa!!!!.¡Que aprendan de Sauber!!!_

Domenicale: _Luca, a Sauber  le dimos hasta los calzones, pero con Williams no tenemos nada con que amenazarlos_

Luca Di Montezemolo: _¡Inútil!!! ¿Cómo que no? ¿Y los neumáticos? ¡A caso no ves que son Pirelli, igual a los que nosotros utilizamos!!! Que dejen pasar a Fernando yaaaaaaaaaa, o te rajo Domenicali, te rajooooooo!!!_
Rey de España: _¡Vaya cojones el de este tío!!!_

sábado, 12 de mayo de 2012

El Sustituto


En un clima de incertidumbre como el que se vive en Ferrari, se insiste y se especula sobre el futuro de Sergio “Checo” Pérez, al volante de “il Cavallino” número seis.
Al mismo tiempo, las declaraciones de Rubens Barrichello, estallaron produciendo una onda expansiva de proporciones inimaginables, de la que aún no se tiene consideración de los daños producidos. 
Lo cierto, es que la salida de Felipe Massa es un hecho, y los fantasmas de favoritismos y conspiraciones en el propio seno de la Scuderia, van acentuando el olor pestilente en el ambiente.
Las declaraciones de Rubinho, no hicieron más que activar los mecanismos de la memoria –ese atributo tan frágil que tenemos los de nuestra especie– y uno no puede evitar caer en el juego de los siete errores, al ver las imágenes de los podios del A1 Ring austriaco de 2002 y el de Nürburgring 2010. Basta con recordar a un cabizbajo Rubens, sumido en la decepción –y al borde de una crisis nerviosa producto de 8 vueltas de negociaciones bajo amenaza– y los esfuerzos de Michael por congraciarse, en aquel nefasto y dramático podio. Los esfuerzos de “Schummy” por encumbrarlo como ganador moral, no hicieron más que exacerbar lo ridículo de lo acontecido. Sencillamente la moral no tiene cabida en estas maniobras digitadas desde boxes. Como para dar una idea de la imagen del abatimiento y la tensión, hay que remitirse al GP de Imola, algún tiempo después y en un contexto más desagradable, como lo fue el fallecimiento de la señora madre de Michael y Ralf Schummacher. Tampoco fueron muy distintos los rostros de Alonso y Massa, muchísimo tiempo después, en el GP germano.
Por si fuera poco, Alonso insistió en declaraciones recientes, sobre las bondades de su coequiper y las injustas críticas que viene recibiendo a raíz de su flojo desempeño. Que un hombre de lastima no es positivo en función sus pretensiones y de su propia estima, por eso dudo que esas declaraciones le ayuden en algo a Felipe Massa. Por otra parte, el mandamás de la Scuderia, Luca Cordero di Montezemolo, no puede esconder su favoritismo al enunciar que Fernando Alonso es el mejor piloto actual de la categoría, mientras que atempera el discurso cuando se refiere al brasileño, diciendo que requiere para su conducción de una máquina perfecta. No voy a dudar de la calidad conductiva de Alonso, quién ha dado sobradas muestras de su talento, sin embargo un punto en su contra es la circunstancia de haber abandonado Mclaren, al cierre de la temporada 2007, al no soportar la presión de un voraz Lewis Hamilton, dejando dudas respecto a su desempeño en políticas de equipo más abiertas, y que si demostraron Sebastian Vettel, Lewis Hamilton, Jenson Button y Kimi Raikkonen entre los actuales campeones en competencia.
Insisto en el hecho que Felipe Massa es el mejor compañero que hoy por hoy puede tener el español, pero la baja performance y autoestima, atentan contra el diseño político de la Scuderia. Y se abre un gran interrogante. ¿Qué piloto de la actualidad es lo suficientemente maduro, con prestigio y que quiera ser escudero de Alonso, sin aspirar mucho más allá de las migajas que deje el español? El mejor candidato era Rubens Barrichelo y hasta se había autoproclamado como una opción a la posible salida de Massa, sin embargo las fuertes declaraciones que dejan en evidencia un comportamiento mafioso de la cúpula ferrarista, lo pone a la cabeza de la lista de los indeseables. Se habló de Jenson Button, a decir verdad no creo que el británico salga de un equipo democrático como Mclaren para someterse al verticalismo de Maranello y lo mismo ocurre con Mark Webber. Para ambos, seguramente esta situación les puede quitar el sueño, sin embargo las mejores opciones las tienen en sus actuales equipos.
Con este panorama, para aquellos que ven en Sergio Pérez la alternativa más potable, no es descabellada esa opción. Ahora bien, si analizamos el contexto y la tradición, sinceramente creo que puede ser el fin de su ascendente carrera. Alonso, tiene para cuatro o cinco temporadas más, tiempo suficiente para destruir el autoestima de cualquier talento.
Preferiría un Sergio Pérez, en Mclaren, Red Bull o Lotus, equipos realmente poderosos con reglas de juego abiertas, en donde realmente encontrará un escenario suficiente óptimo, que le permita desarrollar sus cualidades conductivas y moldear su temperamento, antes que perderse en el anonimato que le depara en la casa italiana, quién ha destruido e inutilizado a pilotos tan veloces, como al propio Barrichello y Massa, a raíz de su política de competencia tan verticalista.   
Espero que sea el momento del replanteo de la política de competición en Maranello, posibilidad que permitiría la convivencia de pilotos de primera línea y garantizaría mejores resultados para el equipo, al menos es la pretensión de este humilde “tifosi” sudamericano.

viernes, 4 de mayo de 2012

El Alma del Ángel


Mi origen argento, no admitía en aquellos años ’80, la posibilidad de considerar un deportista brasilero entre las simpatías más representativas en las que un mortal se podía reflejar. Y el gran Ayrton Senna Da Silva no fue la excepción.
Gracias a Dios la madurez neuronal permite asumir los yerros del pasado, para terminar de conciliar –por el bien de uno mismo– lo que la estupidez no permitió en su tiempo.
Y realmente hay que ser estúpido para intentar desconocer lo que era un hecho contundente. Pero hay que reconocer que era ingenioso en los argumentos. Por aquel entonces mis gustos posaban sobre la conducción de Alain Prost, y en algunas ocasiones, bajo algunas circunstancias en las que no me detenía a investigar,  el gran Ayrton me daba letra. Recuerdo aquella carrera de Monza del ’88 cuando quedó colgado en la chicana o la de Mónaco del mismo año impactando en Portiere. Era suficiente leña para armar una fogata hasta la próxima desventura del brasilero, que para mi gran pesar, eran pocas. 
Sin embargo, las críticas y argumentaciones a favor del pensante francés y en detrimento del arrogante Ayrton, se desestabilizaban un tanto cuando las cámaras de TV mostraban la grilla, con los autos en posición de largada y los pilotos dentro, a cara descubierta sin los cascos protectores.  Cuando la imagen de Ayrton se adueñaba del primer plano, su carisma y su ángel reflejado en esa expresión única, desnudaban toda la humanidad de ese personaje rayano a la ficción. Evitaba por todos los medios el contacto visual, cual vampiro escapa a la luz diurna, al ajo o a los crucifijos. No ponerle rostro al Mclaren MP4/4 y simplificar el pilotaje a un simple brasilero, me hacia impune con las criticas, más aún cuando estaba respaldado por el beneplácito de otros, que como yo, tenían los mismos argumentos.
Tal vez estimado lector, piense si este humilde escribiente tiene algo de vergüenza en sus entrañas. Y le afirmo entonces, que sí. De otra forma no podría sincerarme. Reconocer que uno estuvo equivocado –valga lo moderado de la expresión– es buen comienzo, y eso…, no se puede negar.
Con el transcurrir del tiempo –el mismo que bien administrado nos evita un montón de humillaciones– la ignorancia fue canalizándose hacia el respeto de la figura eximia de Senna. Si bien era irreverente y estúpido desconocer la magnitud de su personalidad, no voy a decir una cosa por otra. A esa altura hubiera sido demasiado hipócrita caer seducido a sus pies y reconvertirme del máximo detractor en el primer defensor de la causa Senna. Siempre habría un superhéroe que luchase infructuosamente contra la superioridad avasallante del gran Ayrton. Es entonces que uno echaba manos a Nigel Mansell, por ejemplo. Recuerdo bien aquel Mónaco del ‘91, dónde el británico construía el triunfo holgadamente, hasta que un pinchazo lo obligaba a resignar la punta a poco del final. No otro que Senna, pudo haber controlado un acoso que hasta el día de hoy no he vuelto a ver sobre pista alguna. Mientras Senna elevaba el trofeo, fresco e inmutable como un semi dios de la antigua Grecia, Mansell por su parte, no podía salir del asombro ni de su agitada respiración, contemplando la figura imbatible de su rival. Ese sería el año del último título de Ayrton Senna.
El placer de verlo a Ayrton sin condicionamientos, recién pudo ser posible en la temporada de 1993. Aquel Mclaren MP4/8 motorizado con un flaco Ford Cosworth, no era lo que fueron sus antecesores y solo la brillantez de un genio podía prometer esperanzas y dignidad. Fue el año del retorno de Alain Prost sobre el imbatible Williams FW15C Renault y al mismo tiempo de la proeza en el Donington Park, que largando cuarto a más de un segundo de la pole, llego en punta en la primera vuelta al circuito luego de quedar quinto en la primera curva, siendo el inicio de un humillante día para el francés. Ese año logró imponerse en Interlagos, Suzuka y Adelaida, una buena cosecha aunque insuficiente para superar el rendimiento de los Williams Renault.
Al año siguiente, un primero de mayo, Ayrton haría la última maniobra hacia la inmortalidad. Muchos sostienen que la muerte purifica a las personas, las tiñe de un blanco inmaculado. No es el caso de Ayrton Senna Da Silva. Párrafos atrás, hice alusión a su carisma, a su ángel y eso es algo que solo se proyecta desde el alma. Entre sus rivales, hay quiénes lo admiraron por su destreza, pero más aún lo respetaban y lo amaban por su persona, por su don de gente. Comprometido con su tiempo, hizo posible que muchos niños brasileros superaran el analfabetismo y vieran un horizonte más prometedor a través de la Fundación. También hizo valer su respeto con aquellos que lucraron con el pellejo ajeno y aunque no fue suficiente para evitar su propia muerte, fue el comienzo de una fórmula 1 más segura, donde la vida vale más que un puñado de dólares.
No haberlo disfrutado por su destreza y sus logros deportivos es de lamentar, pero hubiera sido más imperdonable no haberme dado cuenta de esa imagen diáfana, con la que tanto miedo tenía de quedar seducido, exponiendo el alma y los verdaderos valores del ser humano. Nunca es tarde para reconocer a un grande… Ayrton Senna Da Silva, piloto de fórmula uno único y mejor persona…