domingo, 24 de junio de 2012

Proezas, fortuna y equivocaciones


Mientras Luca di Montezemolo sugiere que el protagonismo de la Fórmula 1 está en manos de Pirelli, Fernando Alonso, en una brillante demostración de conducción, se hace de la victoria en las calles de valencianas del GP de Europa.
Claro que las declaraciones del máximo de la Scuderia resonaron en el ocaso de la jornada sabatina, con la confirmación de ambas Ferrari fuera del top ten. Habría que consultarle si aún piensa lo mismo. Por su parte el piloto español, aclaraba por si las cosas, que vendieran la carrera como mas les satisficiera, pero en definitiva las soluciones tecnológicas aplicadas no darían sus frutos para pensar en alcanzar lo más alto de la clasificación final.
Hoy, con el diario del lunes, las cosas han resultado mejor de lo esperado para el team italiano, luego del fracaso estratégico en Canadá, y a la luz del panorama previo. Pero más allá de los resultados, lo visto hoy en el desarrollo de la carrera, sin dudas que llena a los ojos de nosotros, los espectadores. Las emociones suceden una detrás de otra a lo largo de cada vuelta desandada y guarda para el final la sorpresa más inesperada de la jornada. Si dentro de 10 años, habría una imagen que resumiera lo acontecido en el GP de Europa de 2012, seguramente sería la del sorpaso de Alonso al trencito de di Resta, Schumacher y Cía., tras la detención en boxes con Kimi arañándole la espalda y el asalto a Romain Grosjean en el relanzamiento de la prueba, tras el safety cars.
Esta última maniobra sin dudas fue decisiva para el resultado final, ya que el Lotus con una mejor gestión de neumáticos que la Ferrari, hubiera sido imposible de emparejar, claro está si excluimos los infortunios, por un lado del RB8 y por el otro del francés.
El tiempo le está dando la razón a Helmut Marko, en el sentido que las sorpresas han terminado, si bien resta que el team Lotus alcance una victoria, lo que no sería sorprendente en absoluto, pero visto el desempeño de Red Bull, desazón mediante de Vettel y Newey, el panorama parece esclarecerse. Y tal es así, que RBR “perseguido” por la técnica de la FIA y McLaren sumido en sus propios yerros y la mala fortuna, hubieran hecho que el escenario de la tabla general fuera otro. Creo que el RB8 dará un salto de calidad para la segunda parte del campeonato, que McLaren terminará con su mala suerte y que Ferrari se terminará acomodando como candidato, pero expectante, como hoy lo ha demostrado, para dar un zarpazo por si fallan los primeros.
Mención aparte, merece lo hecho por Pastor Maldonado, con buenas y muy malas. El accidente de Melbourne debiera haber servido de experiencia, más aún cuando ha demostrado su potencial defendiéndose del propio Alonso en Montmeló. Cuando debiera pensar en frio, es indudable que levanta temperatura empañándole sus ojos, porque es una verdadera lástima lo acontecido, consecuencia de un error del que ya no es… un principiante. Lástima porque no solo se prohibió la cosecha de buenos puntos, redondear el buen trabajo de todo el fin de semana, sino además condicionarlo en Silverstone, la próxima carrera, debiendo retroceder diez posiciones en parrilla, como aconteciera en el desarrollo mismo de Mónaco. Error de principiante al ignorar la fortaleza del que está hecho Lewis Hamilton cuando se trata de defender una posición en las condiciones más desfavorables. Basta observar el tiempo que demandado a Kimi Raikkonen para superarlo. En el peor de los casos el venezolano hubiera terminado cuarto, cosa muy improbable con un McLaren indomable por delante, implicando en consecuencia rebasarlo en un lugar más favorable. Espero sinceramente que no incurra en estos yerros, para que consolide su carrera con el verdadero valor que tiene como piloto de primera línea que es.
Sin los tal vez, Alonso venció merecidamente demostrando una calidad conductiva sin igual, Kimi repitió el podio conseguido en Bahrein con una excelente administración del medio mecánico y su temple característico y Michael Schumacher accedió al último escalón del podio, mejor resultado desde su retorno, y se lo vio muy bien, distendido, más allá del bien y del mal, reflejando que su realidad pasa por disfrutar de algo que todavía le apasiona.      
En una dimensión paralela, Sebastian Vettel rompe con la tendencia de un vencedor distinto por carrera, mientras Grosjean le da pelea al germano hasta en el último milímetro, Alonso, Hamilton y Raikkonen terminan en un trencito de ciencia ficción, poniendo en vilo a millones de espectadores. Es que del otro lado también suceden cosas buenas, para satisfacción de nuestros otros yo.
Queda como última reflexión, el presente de Felipe Massa, sus errores y sus aciertos, sus dudas y sus certezas. Esa imagen paternal de Bernie Ecclestone, mirando a los ojos del brasilero mientras con sus brazos lo arrincona contra la pared de los pit en los instantes previos al inicio del GP europeo, seguramente buscando una respuesta a algo, diría a tan magra realidad. Aventuro un ¿Qué sucede Felipe? ¿Estás bien?, y dejo volar mi imaginación. Massa ha dicho que no ve futuro sin Ferrari, Alonso por su parte saca a luz su influencia en las decisiones del equipo y defiende a su compañero…, la espada de Damocles se mece sobre la cabeza de Felipinho. Él lo sabe, la prensa también y aprovecha para tejer sus historias de intrigas y sustitutos, mientras en los pasillos de la Scuderia, se discute sobre los beneficios de relegar los resultados a un solo hombre, que defienda el honor de il Cavallino.        

martes, 12 de junio de 2012

Entre sorpresas y justicia divina (Lo que dejó Montreal)


Helmut Marko declaró recientemente que culminó la temporada de sorpresas. Y en algo tiene razón, más aún después de lo acontecido en el Gilles Villeneuve. La victoria del británico Lewis Hamilton en el GP canadiense, no es más que la cristalización de varios intentos dilapidados por su inoperante equipo de mecánicos. Victima de sucesivos yerros humanos, como si se tratara de un conjuro, vio fugar las chances de victoria en Melbourne, Malasia y España por nombrar aquellos GP que lo tenían como poleman y salvo en el principado de Mónaco, había clasificado segundo en el resto, con algunas penalizaciones mediante.
Sin duda remarca una realidad que va más allá de los resultados. El error forzado por el indio de HRT, Karthikeyan, en prejuicio de Jenson Button, privó al inglés de una victoria segura en Sepang, considerando el potencial del McLaren y el manejo pulido bajo esas condiciones de pista. Dicho esto, tendríamos al día de hoy, dos victorias de Jenson Button y dos de Lewis Hamilton, siendo conservadores en la especulación. Sin lugar a dudas las declaraciones de Helmut, son acertadas, si se hacen los razonamientos de rigor.
Por suerte, para nosotros lo espectadores, los resultados fueron otros y hemos sido testigos de emotivas definiciones. Pero hasta aquí hemos llegado. No dudo que a partir de ahora, Lewis Hamilton tendrá asistencia perfecta al podio y más de una vez en lo más alto. Y podría acentuarse aún más la diferencia, cuando despierte Jenson Button de la siesta forzada.
Por su parte, el RBR amenaza con ser el rival más fuerte que tendrá McLaren, considerando las idas y vueltas que le propone la técnica de la FIA cada vez que muestra una mejora de su rendimiento. Adrian Newey es un innovador nato y por lo expresado de boca del propio Sebastian Vettel, quién argumentó que el RB8 es un conjunto equilibrado que no depende de una única solución, sea piso perforado o ventilación de frenos, sino que su comportamiento con otras soluciones de emergencia responde positivamente. Si hay crédito para Hamilton y Button, muy a pesar de las falencias de McLaren en boxes, lo hay mucho más para Vettel y cia.
Ferrari desanda otro camino. Muy lejos de un rendimiento aceptable en la primera etapa del calendario, la apuesta descansa sobre los hombros de Fernando Alonso. Por lo visto hasta el momento respecto a la producción personal de Felipe Massa, cuentan con un solo auto competitivo y es una hándicap muy alto para el resto. Los entendidos dicen que Ferrari está esforzándose por darle a Felipe la dignidad que se merece, antes que deje su butaca. Tal vez, bajo alguna condición anormal, hasta pueda proyectarlo a una victoria, aunque bajo estas condiciones, termina siendo la primera víctima. Martin Wishmart acierta cuando dice que Ferrari destruyó sicológicamente a Massa y hoy es solo una sombra de lo que fue. Si a esta situación, sumamos los yerros estratégicos de los de Maranello, la proyección a futuro no resulta la más satisfactoria. Es cierto que Alonso llega más rápido a los tiempos de punta, que la evolución de la F-2012 está dentro del rango de lo óptimo, pero carece de funcionamiento de equipo. Y quedó evidente en el tramo final en Canadá, en una jugada propia de equipo chico, como si en lugar de Ferrari, estuviesen en la piel de un equipo apretado por las finanzas de mitad de pelotón. Me lleva a pensar, que visto la definición del campeonato 2010 en Abu Dhabi y esto último, al español le está faltando liderazgo en cuanto a las decisiones de equipo. Es evidente que no están haciendo una lectura óptima de los posibles escenarios y Alonso es tan responsable como Stefano Domenicalli. Y me atrevo a decir esto, basándome en la era Schumacher, cuando Michael era capaz de dar un par de vueltas más para estirar la ventaja y tener margen en las detenciones (cuando eran por recarga de combustible y neumáticos), más allá de la estrategia de Ross Brawn. En definitiva el papel de la casa italiana en Montreal, es un caso de justicia divina. En Malasia aspiraron a más de lo que podían –dudas mediante respecto del papel asumido por el equipo sueco Sauber, en aquella oportunidad en que eran protagonistas excluyentes, con Checo Pérez al volante–, mientras que en Canadá con un segundo puesto garantizado y la soledad en lo alto del campeonato, dilapidaron las chances con una estrategia de ciencia ficción. Mientras Alonso perdió cuatro puestos, es decir 10 puntos, Vettel minimizaba las consecuencias de la fallida estrategia, perdiendo un puesto, lo que es igual a 3 puntos.
Un párrafo aparte para Sauber y Sergio Pérez. Recorriendo a veces los comentarios en los foros de la web Caranddriverthef1.com, me revuelve el estomago leer posiciones xenófobas contra los pilotos sudamericanos, sean o no de habla hispana, y que especialmente quede en duda lo hecho por Sergio Pérez. ¿Es necesario agregar que es un excelente administrador del medio mecánico y de los neumáticos? Sinceramente creo que no. Tiene todos los ingredientes para quedar en la historia de la máxima y él sabe cómo.
Las últimas especulaciones, dudan de la continuidad de Lewis Hamilton en McLaren por un tema presupuestario, que implicaría la reducción de su contrato. De ser cierto, comencé a hacerme una película del género de suspenso al mejor estilo Hitchcock, imaginándome en parrilla a Jenson Button y a Checo Pérez para 2013. Como lo he señalado en escritos anteriores, no sería agradable ver al mexicano a la sombra de Alonso en Ferrari. Y el gran enigma en este terreno es la propia Ferrari, que más allá de relamerse por la posibilidad de Hamilton, el británico no se mostró muy entusiasta en vestir de rojo y tampoco creo que sea la intensión del español, tenerlo a su lado. Siempre en el terreno de las especulaciones, la ida de Lewis Hamilton, movería la estantería de tal modo, que hasta Felipe Massa tendría chances de recalar en un equipo decoroso y recobrar la autoestima. Respecto a esto último, se íntimamente que va a suceder, y es mi deseo que el brasileño este preparado para cuando ello suceda, por el mismo y por todos aquellos que aprovechan el mal momento para caerle encima con sus comentarios negativos.
Por último, Pastor Maldonado está llamado a ser algo importante dentro del circo. Entre la mala suerte y los yerros propios, creo que lo vamos a tener como protagonista hacia el cierre de la temporada. Y esto es un presentimiento, porque estoy convencido que las situaciones negativas un día se transforman en positivas, y en este sentido no hay que olvidarse de los inicios de la temporada 2010 de Sebastian Vettel. Pastor ya ganó y solo le resta consolidarse como el gran piloto que es.