martes, 16 de octubre de 2012

De víctimas y victimarios



Christian Horner supo decir, que esta temporada no permitía pronosticar ningún resultado, ni mucho menos vislumbrar tendencias.
Si hacemos memoria y nos remitimos a las declaraciones de algunos referentes de la máxima, –como el propio Nikki Lauda, Flavio Briatore o Michael Schumacher– ellos señalaban en su momento, que Fernando Alonso se erigía como el máximo favorito a la corona 2012.
Por aquel entonces, los resultados avalaban los pronósticos y al escepticismo inicial en la labor del team de Maranello, lo cubría un halo de optimismo de propios y extraños, despejando toda duda relativa a la competitividad del bólido rojo, virtud al encabezamiento de la tabla de clasificación del campeonato de pilotos. Hasta los especialistas veneraban las condiciones aerodinámicas de la F2012, resaltando lo rápido que el piloto español lograba los tiempos en la clasificación. Hasta se llegó a decir que Felipe Massa era un lastre del cual había que deshacerse a mitad de temporada, a favor  de la ambición que la Scuderia tenía sobre la copa de constructores. La seguidilla de poles en Silvertone y Hockenheim y la administración precisa y regular de Alonso al volante, aventuraban el dominio de la temporada, que ya era realidad en el primer segmento hasta el receso estival. Además, los rivales no terminaban de ser lo suficientemente consistentes para librar batalla. Primero los desaciertos de McLaren, la perdida de rumbo de RBR, los amagues de Mercedes AMG y después las auto exclusiones  –por distintas razones– de Mark Webber y Jenson Button como contendientes al título, las limitaciones de Lotus y finalmente la caída de Lewis Hamilton.
¿Qué cambió del pasado inmediato a este presente oscuro? El reconocimiento de severas fallas en el túnel de viento de Maranello, la presión de Fernando Alonso a su equipo para evolucionar la F2012, la cruda realidad de entender que especulando con podios no basta para lograr un título, a lo que se suma las tres victorias consecutivas de Sebastian Vettel, alguien a quién –si tomamos de sus declaraciones, que Webber primero y Hamilton después, eran los referentes válidos al momento de analizar la ventaja de puntos– el piloto español quiere ignorar como rival directo, parecen ser los argumentos del apocalipsis ferrarista. Sin embargo es correcto analizar, que la dupla Ferrari-Alonso más allá de la consistencia y pericia demostrada, no son infalibles y que el sistema de puntuación muchas veces resulta engañoso. Lo que parece una gran ventaja, se evapora en un suspiro. Pero no creo que ahora, la fortaleza se transforme en debilidad. El “victimario” de las aspiraciones rivales, devenido en “víctima” como se empeñan en manifestar, no es real. Fernando declaró que está acostumbrado a pelear desde abajo, que hace cinco años que lo viene haciendo y en parte es acertado, pero no encaja en el desarrollo de esta temporada. Perdió el liderazgo a falta de cuatro GP, pero no los recursos ni las posibilidades. Si la actualidad es tan negativa, ¿cómo se entiende la recuperación de Felipe Massa? Si la Scuderia no estuviera a la altura de las circunstancias, el brasileño jamás hubiera demostrado mejoras consistentes desde Spa-Francorchamps hasta Corea del Sur, resignando dos podios y siendo después de Vettel el piloto que más puntos sumo en igual periodo. Alguien condenado por la opinión pública, señalado como falto de virtudes para conducir la Ferrari Nº 6, quien hizo posible especular con la llegada en su lugar del polaco Robert Kubica –a quién creo personalmente fuera de la F1 de modo definitivo–, de repente es más rápido que el piloto estrella tal cual lo demostrado en Yeongam, no es por gracia divina. Si bien Felipe ha recuperado fortaleza anímica y autoestima, la Ferrari es más dócil que a principios de temporada, además de ser obediente al estilo de manejo del piloto brasileño. En conclusión, los de Ferrari no eran los mejores (victimarios), ni son los peores (victimas).
Es difícil saber a ciencia cierta cuál será el resultado final. En Red Bull, las cosas no han resultado sencillas, y como ha declarado Sebastian, se ocuparan de ellos mismos antes que de sus rivales, evidenciando que el liderazgo es producto del trabajo, pero que puede echarse a perder ante el más mínimo error. Los de la bebida energizante saben que detrás está la astucia de Alonso y el poderío de Ferrari, que la ventaja de seis puntos sabe a nada pero es vital mantener –bajo estas circunstancias un punto hace a la diferencia– y que el factor fiabilidad es patrimonio exclusivo de los italianos.
Nada está dicho. Quedan algo más de 1.200 km por recorrer hasta la bandera a cuadros más esperada, y cualquier cosa puede pasar, en dónde los que menos chances tienen pueden terminar envueltos de gloria. Finalizado el GP de Monza, los RBR estaban casi desahuciados y tres GP después comandan ambos campeonatos. Ellos lo saben y saben también que el favoritismo puede cambiar de rumbos más allá de cualquier esfuerzo. No hay nada dicho aún y el mini campeonato está más apasionante que nunca…

domingo, 7 de octubre de 2012

La F1 humanizada



Al culminar el giro 53 del GP japonés en Suzuka, un tibio aliento desde el box rojo, felicitaba a Felipe Massa por el podio logrado luego de 35 carreras, donde allá –un 24 de octubre de 2010– en oportunidad del GP de Corea, lograba un tercer lugar en la clasificación final. Sin dudas que el magro resultado del español, había calado hondo en el ánimo de la Scuderia, pero Felipe merecía más entusiasmo, el mismo que identifica a los itálicos como los más simpáticos y alegres de la grilla, para coronar su buena actuación. Y la buena actuación del brasilero se cristaliza con este podio, pero hilemos más fino.
En Italia fue mejor que Fernando Alonso, tanto en clasificación como en carrera, pero si tomamos el segundo segmento del campeonato, en Spa cosecho 10 puntos, en Monza 12 (pudiendo haber sido 15 si no hubiera regalado el podio a su compañero), 4 en Singapur luego de una remontada de 16 puestos después de quedar último a raíz de un pinchazo y los 18 de Suzuka, que suman un total de 44 puntos contra los 30 de su compañero.
Claro que los 125 puntos que lo separan de Fernando Alonso son insalvables, al igual que las 14 a 1 clasificaciones, pero algún mérito mayor tienen, en virtud de lo expresado por el piloto español quién aseguró que la Ferrari está más para lo hecho por Felipe que lo hecho por él. Con cierto dejo de vanidad, lo dicho refleja la actualidad del equipo rojo, que bien podría estar en peores circunstancias, de no mediar sucesivos infortunios de McLaren y Red Bull Racing, que el propio Alonso supo capitalizar.
Stefano Domenicali y Fernando Alonso se han quejado por la mala fortuna padecida en Suzuka, a lo que sin dudas, debieran ser más agradecidos si consideran que fueron favorecidos en más de una oportunidad por ella, al margen de posibilitarle estar peleando por el campeonato.
A su vez, el propio Domenicali, resta importancia a los reclamos del español, quién activa la alarma por la falta de competitividad del bólido rojo, reclamando evolucionar sin pérdidas de tiempo, a lo que el responsable italiano responde con declaraciones que intentan minimizar el efecto, al aseverar que si no lo hubiesen hecho, estarían en una situación peor y que las declaraciones de Fernando fueron en caliente, en virtud de un mal fin de semana.
Más allá de estas situaciones anecdóticas, lo experimentado en el podio japonés llena de alegría y satisfacción a todos los amantes de este deporte tan competitivo. El primer podio de Kamui Kobayashi desde su debut en Fórmula 1 y el clamor del pueblo japonés en respuesta, no hace más que dar muestras de humanidad, erizando la piel de propios y extraños, desde Monisha Kaltenborn hasta el más recóndito de los televidentes. El reconocimiento de Sebastian Vettel y Felipe Massa al piloto japonés, confirma el hecho y la satisfacción que ha despertado el resultado logrado por él, mérito a su entrega. La vuelta al podio de Felipe es motivo de emoción, luego de ser cuestionado por la afición, vapuleado en los resultados  por su compañero de equipo y sumido en la desconfianza de su propio equipo –el que alguna vez le indicó donde activar el kers como si se tratara de un novato inexperto– y Dios lo permita, sea el inicio de una recuperación definitiva. El brillo en los ojos de Sebastian denunciaban la emoción propia de quién viene remando una situación adversa. Y es merecido. Con el tercer puesto en cantidad de poles e igualando la marca del quíntuple Juan Manuel Fangio en  victorias, es hora de poner las cosas en claro. El germano es un excelente piloto, tanto como lo es el propio Fernando Alonso, Lewis Hamilton, Jenson Button, kimi Raikkonen y Michael Schumacher, por lo que no veo necesidad de menoscabarlo cuando los resultados no lo acompañan o sobrevalorarlo como en el caso de Alonso. Todos ellos brillantes pilotos, capaces de superar cualquier adversidad en cualquier circunstancia, por algo son campeones y por ende merecedores de los logros que persiguen. Pero ninguno merecedor del atributo de Semi Dios, como Juan Manuel Fangio o Ayrton Senna, que el tiempo se encargó de etiquetar.
Como expresara Alonso, comienza un mini campeonato de cinco fechas y bienvenido sea. Ahora sí, la casa está en orden.