Helmut Marko declaró
recientemente que culminó la temporada de sorpresas. Y en algo tiene razón, más
aún después de lo acontecido en el Gilles
Villeneuve. La victoria del británico Lewis
Hamilton en el GP canadiense, no es más que la cristalización de varios
intentos dilapidados por su inoperante equipo de mecánicos. Victima de
sucesivos yerros humanos, como si se tratara de un conjuro, vio fugar las
chances de victoria en Melbourne, Malasia y España por nombrar aquellos GP que
lo tenían como poleman y salvo en el principado de Mónaco, había clasificado
segundo en el resto, con algunas penalizaciones mediante.
Sin duda remarca
una realidad que va más allá de los resultados. El error forzado por el indio de
HRT, Karthikeyan, en prejuicio de Jenson Button, privó al inglés de una
victoria segura en Sepang, considerando el potencial del McLaren y el manejo
pulido bajo esas condiciones de pista. Dicho esto, tendríamos al día de hoy,
dos victorias de Jenson Button y dos de Lewis Hamilton, siendo conservadores en
la especulación. Sin lugar a dudas las declaraciones de Helmut, son acertadas,
si se hacen los razonamientos de rigor.
Por suerte, para
nosotros lo espectadores, los resultados fueron otros y hemos sido testigos de
emotivas definiciones. Pero hasta aquí hemos llegado. No dudo que a partir de ahora,
Lewis Hamilton tendrá asistencia perfecta al podio y más de una vez en lo más
alto. Y podría acentuarse aún más la diferencia, cuando despierte Jenson Button
de la siesta forzada.
Por su parte, el
RBR amenaza con ser el rival más fuerte que tendrá McLaren, considerando las
idas y vueltas que le propone la técnica de la FIA cada vez que muestra una
mejora de su rendimiento. Adrian Newey
es un innovador nato y por lo expresado de boca del propio Sebastian Vettel, quién argumentó que el RB8 es un conjunto
equilibrado que no depende de una única solución, sea piso perforado o
ventilación de frenos, sino que su comportamiento con otras soluciones de
emergencia responde positivamente. Si hay crédito para Hamilton y Button, muy a
pesar de las falencias de McLaren en boxes, lo hay mucho más para Vettel y cia.
Ferrari desanda
otro camino. Muy lejos de un rendimiento aceptable en la primera etapa del
calendario, la apuesta descansa sobre los hombros de Fernando Alonso. Por lo visto hasta el momento respecto a la
producción personal de Felipe Massa,
cuentan con un solo auto competitivo y es una hándicap muy alto para el resto.
Los entendidos dicen que Ferrari está esforzándose por darle a Felipe la
dignidad que se merece, antes que deje su butaca. Tal vez, bajo alguna
condición anormal, hasta pueda proyectarlo a una victoria, aunque bajo estas
condiciones, termina siendo la primera víctima. Martin Wishmart acierta cuando dice que Ferrari destruyó
sicológicamente a Massa y hoy es solo una sombra de lo que fue. Si a esta
situación, sumamos los yerros estratégicos de los de Maranello, la proyección a
futuro no resulta la más satisfactoria. Es cierto que Alonso llega más rápido a
los tiempos de punta, que la evolución de la F-2012 está dentro del rango de lo
óptimo, pero carece de funcionamiento de equipo. Y quedó evidente en el tramo
final en Canadá, en una jugada propia de equipo chico, como si en lugar de
Ferrari, estuviesen en la piel de un equipo apretado por las finanzas de mitad
de pelotón. Me lleva a pensar, que visto la definición del campeonato 2010 en Abu
Dhabi y esto último, al español le está faltando liderazgo en cuanto a las
decisiones de equipo. Es evidente que no están haciendo una lectura óptima de
los posibles escenarios y Alonso es tan responsable como Stefano Domenicalli. Y me atrevo a decir esto, basándome en la era
Schumacher, cuando Michael era capaz de dar un par de vueltas más para estirar
la ventaja y tener margen en las detenciones (cuando eran por recarga de
combustible y neumáticos), más allá de la estrategia de Ross Brawn. En definitiva el papel de la casa italiana en Montreal,
es un caso de justicia divina. En Malasia aspiraron a más de lo que podían
–dudas mediante respecto del papel asumido por el equipo sueco Sauber, en
aquella oportunidad en que eran protagonistas excluyentes, con Checo Pérez al volante–, mientras que en
Canadá con un segundo puesto garantizado y la soledad en lo alto del
campeonato, dilapidaron las chances con una estrategia de ciencia ficción.
Mientras Alonso perdió cuatro puestos, es decir 10 puntos, Vettel minimizaba
las consecuencias de la fallida estrategia, perdiendo un puesto, lo que es
igual a 3 puntos.
Un párrafo
aparte para Sauber y Sergio Pérez. Recorriendo a veces los comentarios en los
foros de la web Caranddriverthef1.com,
me revuelve el estomago leer posiciones xenófobas contra los pilotos
sudamericanos, sean o no de habla hispana, y que especialmente quede en duda lo
hecho por Sergio Pérez. ¿Es necesario agregar que es un excelente administrador
del medio mecánico y de los neumáticos? Sinceramente creo que no. Tiene todos
los ingredientes para quedar en la historia de la máxima y él sabe cómo.
Las últimas
especulaciones, dudan de la continuidad de Lewis Hamilton en McLaren por un
tema presupuestario, que implicaría la reducción de su contrato. De ser cierto,
comencé a hacerme una película del género de suspenso al mejor estilo Hitchcock, imaginándome en parrilla a
Jenson Button y a Checo Pérez para 2013. Como lo he señalado en escritos
anteriores, no sería agradable ver al mexicano a la sombra de Alonso en
Ferrari. Y el gran enigma en este terreno es la propia Ferrari, que más allá de
relamerse por la posibilidad de Hamilton, el británico no se mostró muy
entusiasta en vestir de rojo y tampoco creo que sea la intensión del español,
tenerlo a su lado. Siempre en el terreno de las especulaciones, la ida de Lewis
Hamilton, movería la estantería de tal modo, que hasta Felipe Massa tendría
chances de recalar en un equipo decoroso y recobrar la autoestima. Respecto a
esto último, se íntimamente que va a suceder, y es mi deseo que el brasileño
este preparado para cuando ello suceda, por el mismo y por todos aquellos que aprovechan
el mal momento para caerle encima con sus comentarios negativos.
Por último,
Pastor Maldonado está llamado a ser algo importante dentro del circo. Entre la
mala suerte y los yerros propios, creo que lo vamos a tener como protagonista
hacia el cierre de la temporada. Y esto es un presentimiento, porque estoy
convencido que las situaciones negativas un día se transforman en positivas, y
en este sentido no hay que olvidarse de los inicios de la temporada 2010 de
Sebastian Vettel. Pastor ya ganó y solo le resta consolidarse como el gran
piloto que es.
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