Mientras Luca di Montezemolo sugiere que el
protagonismo de la Fórmula 1 está en manos de Pirelli, Fernando Alonso,
en una brillante demostración de conducción, se hace de la victoria en las
calles de valencianas del GP de Europa.
Claro que las
declaraciones del máximo de la Scuderia
resonaron en el ocaso de la jornada sabatina, con la confirmación de ambas
Ferrari fuera del top ten. Habría que consultarle si aún piensa lo mismo. Por
su parte el piloto español, aclaraba por si las cosas, que vendieran la carrera
como mas les satisficiera, pero en definitiva las soluciones tecnológicas
aplicadas no darían sus frutos para pensar en alcanzar lo más alto de la
clasificación final.
Hoy, con el
diario del lunes, las cosas han resultado mejor de lo esperado para el team
italiano, luego del fracaso estratégico en Canadá, y a la luz del panorama
previo. Pero más allá de los resultados, lo visto hoy en el desarrollo de la carrera,
sin dudas que llena a los ojos de nosotros, los espectadores. Las emociones
suceden una detrás de otra a lo largo de cada vuelta desandada y guarda para el
final la sorpresa más inesperada de la jornada. Si dentro de 10 años, habría
una imagen que resumiera lo acontecido en el GP de Europa de 2012, seguramente
sería la del sorpaso de Alonso al trencito de di Resta, Schumacher y Cía.,
tras la detención en boxes con Kimi
arañándole la espalda y el asalto a Romain
Grosjean en el relanzamiento de la prueba, tras el safety cars.
Esta última
maniobra sin dudas fue decisiva para el resultado final, ya que el Lotus con una mejor gestión de
neumáticos que la Ferrari, hubiera sido imposible de emparejar, claro está si
excluimos los infortunios, por un lado del RB8 y por el otro del francés.
El tiempo le
está dando la razón a Helmut Marko,
en el sentido que las sorpresas han terminado, si bien resta que el team Lotus
alcance una victoria, lo que no sería sorprendente en absoluto, pero visto el
desempeño de Red Bull, desazón mediante de Vettel
y Newey, el panorama parece
esclarecerse. Y tal es así, que RBR
“perseguido” por la técnica de la FIA y McLaren
sumido en sus propios yerros y la mala fortuna, hubieran hecho que el escenario
de la tabla general fuera otro. Creo que el RB8 dará un salto de calidad para
la segunda parte del campeonato, que McLaren terminará con su mala suerte y que
Ferrari se terminará acomodando como candidato, pero expectante, como hoy lo ha
demostrado, para dar un zarpazo por si fallan los primeros.
Mención aparte,
merece lo hecho por Pastor Maldonado,
con buenas y muy malas. El accidente de Melbourne
debiera haber servido de experiencia, más aún cuando ha demostrado su potencial
defendiéndose del propio Alonso en Montmeló.
Cuando debiera pensar en frio, es indudable que levanta temperatura empañándole
sus ojos, porque es una verdadera lástima lo acontecido, consecuencia de un
error del que ya no es… un principiante. Lástima porque no solo se prohibió la
cosecha de buenos puntos, redondear el buen trabajo de todo el fin de semana,
sino además condicionarlo en Silverstone,
la próxima carrera, debiendo retroceder diez posiciones en parrilla, como
aconteciera en el desarrollo mismo de Mónaco. Error de principiante al ignorar
la fortaleza del que está hecho Lewis Hamilton cuando se trata de defender una
posición en las condiciones más desfavorables. Basta observar el tiempo que
demandado a Kimi Raikkonen para superarlo. En el peor de los casos el
venezolano hubiera terminado cuarto, cosa muy improbable con un McLaren
indomable por delante, implicando en consecuencia rebasarlo en un lugar más
favorable. Espero sinceramente que no incurra en estos yerros, para que
consolide su carrera con el verdadero valor que tiene como piloto de primera línea
que es.
Sin los tal vez,
Alonso venció merecidamente demostrando una calidad conductiva sin igual, Kimi
repitió el podio conseguido en Bahrein
con una excelente administración del medio mecánico y su temple característico
y Michael Schumacher accedió al
último escalón del podio, mejor resultado desde su retorno, y se lo vio muy
bien, distendido, más allá del bien y del mal, reflejando que su realidad pasa
por disfrutar de algo que todavía le apasiona.
En una dimensión
paralela, Sebastian Vettel rompe con la tendencia de un vencedor distinto por
carrera, mientras Grosjean le da pelea al germano hasta en el último milímetro,
Alonso, Hamilton y Raikkonen terminan en un trencito de ciencia ficción,
poniendo en vilo a millones de espectadores. Es que del otro lado también
suceden cosas buenas, para satisfacción de nuestros otros yo.
Queda como
última reflexión, el presente de Felipe
Massa, sus errores y sus aciertos, sus dudas y sus certezas. Esa imagen
paternal de Bernie Ecclestone,
mirando a los ojos del brasilero mientras con sus brazos lo arrincona contra la
pared de los pit en los instantes previos al inicio del GP europeo, seguramente
buscando una respuesta a algo, diría a tan magra realidad. Aventuro un ¿Qué sucede Felipe? ¿Estás bien?, y dejo
volar mi imaginación. Massa ha dicho que no ve futuro sin Ferrari, Alonso por
su parte saca a luz su influencia en las decisiones del equipo y defiende a su
compañero…, la espada de Damocles se mece sobre la cabeza de Felipinho. Él lo
sabe, la prensa también y aprovecha para tejer sus historias de intrigas y sustitutos,
mientras en los pasillos de la Scuderia, se discute sobre los beneficios de relegar
los resultados a un solo hombre, que defienda el honor de il Cavallino.
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