sábado, 12 de mayo de 2012

El Sustituto


En un clima de incertidumbre como el que se vive en Ferrari, se insiste y se especula sobre el futuro de Sergio “Checo” Pérez, al volante de “il Cavallino” número seis.
Al mismo tiempo, las declaraciones de Rubens Barrichello, estallaron produciendo una onda expansiva de proporciones inimaginables, de la que aún no se tiene consideración de los daños producidos. 
Lo cierto, es que la salida de Felipe Massa es un hecho, y los fantasmas de favoritismos y conspiraciones en el propio seno de la Scuderia, van acentuando el olor pestilente en el ambiente.
Las declaraciones de Rubinho, no hicieron más que activar los mecanismos de la memoria –ese atributo tan frágil que tenemos los de nuestra especie– y uno no puede evitar caer en el juego de los siete errores, al ver las imágenes de los podios del A1 Ring austriaco de 2002 y el de Nürburgring 2010. Basta con recordar a un cabizbajo Rubens, sumido en la decepción –y al borde de una crisis nerviosa producto de 8 vueltas de negociaciones bajo amenaza– y los esfuerzos de Michael por congraciarse, en aquel nefasto y dramático podio. Los esfuerzos de “Schummy” por encumbrarlo como ganador moral, no hicieron más que exacerbar lo ridículo de lo acontecido. Sencillamente la moral no tiene cabida en estas maniobras digitadas desde boxes. Como para dar una idea de la imagen del abatimiento y la tensión, hay que remitirse al GP de Imola, algún tiempo después y en un contexto más desagradable, como lo fue el fallecimiento de la señora madre de Michael y Ralf Schummacher. Tampoco fueron muy distintos los rostros de Alonso y Massa, muchísimo tiempo después, en el GP germano.
Por si fuera poco, Alonso insistió en declaraciones recientes, sobre las bondades de su coequiper y las injustas críticas que viene recibiendo a raíz de su flojo desempeño. Que un hombre de lastima no es positivo en función sus pretensiones y de su propia estima, por eso dudo que esas declaraciones le ayuden en algo a Felipe Massa. Por otra parte, el mandamás de la Scuderia, Luca Cordero di Montezemolo, no puede esconder su favoritismo al enunciar que Fernando Alonso es el mejor piloto actual de la categoría, mientras que atempera el discurso cuando se refiere al brasileño, diciendo que requiere para su conducción de una máquina perfecta. No voy a dudar de la calidad conductiva de Alonso, quién ha dado sobradas muestras de su talento, sin embargo un punto en su contra es la circunstancia de haber abandonado Mclaren, al cierre de la temporada 2007, al no soportar la presión de un voraz Lewis Hamilton, dejando dudas respecto a su desempeño en políticas de equipo más abiertas, y que si demostraron Sebastian Vettel, Lewis Hamilton, Jenson Button y Kimi Raikkonen entre los actuales campeones en competencia.
Insisto en el hecho que Felipe Massa es el mejor compañero que hoy por hoy puede tener el español, pero la baja performance y autoestima, atentan contra el diseño político de la Scuderia. Y se abre un gran interrogante. ¿Qué piloto de la actualidad es lo suficientemente maduro, con prestigio y que quiera ser escudero de Alonso, sin aspirar mucho más allá de las migajas que deje el español? El mejor candidato era Rubens Barrichelo y hasta se había autoproclamado como una opción a la posible salida de Massa, sin embargo las fuertes declaraciones que dejan en evidencia un comportamiento mafioso de la cúpula ferrarista, lo pone a la cabeza de la lista de los indeseables. Se habló de Jenson Button, a decir verdad no creo que el británico salga de un equipo democrático como Mclaren para someterse al verticalismo de Maranello y lo mismo ocurre con Mark Webber. Para ambos, seguramente esta situación les puede quitar el sueño, sin embargo las mejores opciones las tienen en sus actuales equipos.
Con este panorama, para aquellos que ven en Sergio Pérez la alternativa más potable, no es descabellada esa opción. Ahora bien, si analizamos el contexto y la tradición, sinceramente creo que puede ser el fin de su ascendente carrera. Alonso, tiene para cuatro o cinco temporadas más, tiempo suficiente para destruir el autoestima de cualquier talento.
Preferiría un Sergio Pérez, en Mclaren, Red Bull o Lotus, equipos realmente poderosos con reglas de juego abiertas, en donde realmente encontrará un escenario suficiente óptimo, que le permita desarrollar sus cualidades conductivas y moldear su temperamento, antes que perderse en el anonimato que le depara en la casa italiana, quién ha destruido e inutilizado a pilotos tan veloces, como al propio Barrichello y Massa, a raíz de su política de competencia tan verticalista.   
Espero que sea el momento del replanteo de la política de competición en Maranello, posibilidad que permitiría la convivencia de pilotos de primera línea y garantizaría mejores resultados para el equipo, al menos es la pretensión de este humilde “tifosi” sudamericano.

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