En mi adolescencia había una
teoría respecto a las mujeres, en los ámbitos de conquistas. En aquellos
lugares de intercambio, con buena música, tragos y cuidada estética, se decía
que las mujeres más lindas, se rodeaban de otras no tanto y de bajo perfil,
para exacerbar su belleza. Es decir evitaban competidoras en la misma manada.
Por su parte, la mujer inteligente, aquella que brilla por sí sola, poco le
importaba esa estrategia, haciendo del defecto físico un atributo que la hace distinta
al resto, la hace exótica, con propio brillo.
A veces y casi una ratificación
diría, Fernando Alonso, me recuerda a
la mujer bella, esa que necesita rodearse de no tan agraciadas para destacarse.
La alegría en el box ferrarista por el cuarto puesto obtenido por Felipe Massa, mueve a risa. Y mueve a
risa porque durante el desempeño del GP británico, fueron innumerables los
contactos de radio que le indicaban al brasileño cuando aplicar el KERS o cuando
el DRS. Hay cosas que dan mucho asco y esta es una de ellas. Porque en
definitiva, Felipe Massa, ha ganado once grandes premios, aún regalando dos a sus compañeros, como a Kimi en Interlagos 2007 (para que se consagrara
campeón) y al español en Nurburgring 2010.
¿Merece un piloto de la trayectoria de Massa someterlo a esa humillación? Por
poco faltó que le indicaran en que secuencia meter los cambios de marcha. Por
el otro lado, Fernando Alonso, de quién no hace falta decir las cualidades
excepcionales que tiene, despierta ciertas reflexiones. Coincido con Jenson Button, cuando dice el español
está rodeado de “lame culos”, sin desconocer las virtudes de este, pero
señalando atinadamente que en la grilla también coexisten pilotos tan buenos
él.
Aún hay algo que no termina de
cerrarme respecto a Alonso. Creo que se asemeja mucho al “profesor” Alain Prost, quién se dice era mejor
abajo que arriba del auto. Todavía aquella situación en McLaren no resulta del todo clara, espionaje mediante, mucho más
cuando fue partícipe necesario de aquel fiasco pergeñado por Flavio Briatore, ejecutado por Piquet y consumado por el español en Singapur 2008, la noche que Massa
arranca la manguera de la máquina de repostaje de combustible, por inoperancia del
mecánico que le ordena salir antes de tiempo. Todavía me deja dudas la relación
con Lewis Hamilton, personaje difícil
y aguerrido, con el que no pudo convivir (cosa que si pudo Jenson Button), y
que viene a certificar mi teoría de la bella y la fea. Cuando tuvo que
compartir el estrellato con Lewis, dio marcha atrás, recalando bajo el ala de
Briatore para consumar una de las vergüenzas más grandes de la historia de la
Fórmula Uno (la ya nombrada Singapur 2008).
Cuando defiende Fernando a
Felipe, algo de mi interior se retuerce. Hay algo en el período que va de
Malasia 2010 donde el español lo supera en la calle de boxes marcando su
territorio de primer piloto, pasando por el “…Fernando
es más rápido que tu…” de Nurburgring de ese año, hasta esta defensa
acérrima de estos días, que huele mal. A las versiones de incorporar en la
segunda butaca de Ferrari para 2013 a
pilotos de diversas cualidades, que van desde Webber, Pérez, Hamilton hasta Vettel en 2014, se suman estos gestos de consideración a Felipe.
Claro que el brasileño además de aumentar el brillo del español, no representa
ninguna amenaza, aunque a los fines de utilidad de la Scuderia debe llegar como mínimo al podio para justificar la
decisión del gran Fernando de conservarlo como escudero. Tanta bondad por parte
de Stefano Domenicale, abrazándolo
por haber logrado un cuarto puesto, no quiero imaginarme las expresiones de
júbilo si logra vencer en alguno de los GP que quedan hasta el final del
calendario.
Dios permita que Felipe vuelva a
la victoria, sin necesidad que nadie le dicte por interco-municador como tiene
que activar el DRS o el KERS, por respeto y por el bien de un piloto que merece
otro tratamiento. Si entendiera que después de Ferrari hay futuro, tal vez la
cosas fueran distintas para él, hasta dar el portazo y dejar que Alonso brille
por sí solo, sin necesidad que haya un partener
que de vueltas a la dinamo para incrementar su luminosidad. Entre la gestión de
cubiertas, las circunstancias de carrera, los favores de Sauber y un opaco coequiper, la intensidad del brillo de Alonso, es
un tanto desproporcionada.
El tiempo será testigo y será
justo. Tal vez algún día Ferrari opte por la política de McLaren y Red Bull, y así veremos cuanto brilla cada
quién, como lo hizo Ayrton Senna, que
hizo frente a circunstancias competitivas extremas, cuando compartía equipo con
el francés.
El campeonato está abierto para
los teams austriaco, italiano y británico, pero Red Bull tiene ventaja, la de
tener sus dos pilotos en lo alto, como en 2010, contrariamente a Ferrari, que
depende del brillo del español y la fiabilidad mecánica de la rossa, mientras que McLaren, algún día irá
despertar y lo hará con sus dos pilotos. Esto continúa en Hockenheim y Budapest para
escribir una página más de esta Fórmula Uno, apasionante como nunca antes.
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