lunes, 9 de julio de 2012

La bella y la fea


En mi adolescencia había una teoría respecto a las mujeres, en los ámbitos de conquistas. En aquellos lugares de intercambio, con buena música, tragos y cuidada estética, se decía que las mujeres más lindas, se rodeaban de otras no tanto y de bajo perfil, para exacerbar su belleza. Es decir evitaban competidoras en la misma manada. Por su parte, la mujer inteligente, aquella que brilla por sí sola, poco le importaba esa estrategia, haciendo del defecto físico un atributo que la hace distinta al resto, la hace exótica, con propio brillo.
A veces y casi una ratificación diría, Fernando Alonso, me recuerda a la mujer bella, esa que necesita rodearse de no tan agraciadas para destacarse. La alegría en el box ferrarista por el cuarto puesto obtenido por Felipe Massa, mueve a risa. Y mueve a risa porque durante el desempeño del GP británico, fueron innumerables los contactos de radio que le indicaban al brasileño cuando aplicar el KERS o cuando el DRS. Hay cosas que dan mucho asco y esta es una de ellas. Porque en definitiva, Felipe Massa, ha ganado once grandes premios, aún regalando  dos a sus compañeros, como a Kimi en Interlagos 2007 (para que se consagrara campeón) y al español en Nurburgring 2010. ¿Merece un piloto de la trayectoria de Massa someterlo a esa humillación? Por poco faltó que le indicaran en que secuencia meter los cambios de marcha. Por el otro lado, Fernando Alonso, de quién no hace falta decir las cualidades excepcionales que tiene, despierta ciertas reflexiones. Coincido con Jenson Button, cuando dice el español está rodeado de “lame culos”, sin desconocer las virtudes de este, pero señalando atinadamente que en la grilla también coexisten pilotos tan buenos él.
Aún hay algo que no termina de cerrarme respecto a Alonso. Creo que se asemeja mucho al “profesor” Alain Prost, quién se dice era mejor abajo que arriba del auto. Todavía aquella situación en McLaren no resulta del todo clara, espionaje mediante, mucho más cuando fue partícipe necesario de aquel fiasco pergeñado por Flavio Briatore, ejecutado por Piquet y consumado por el español en Singapur 2008, la noche que Massa arranca la manguera de la máquina de repostaje de combustible, por inoperancia del mecánico que le ordena salir antes de tiempo. Todavía me deja dudas la relación con Lewis Hamilton, personaje difícil y aguerrido, con el que no pudo convivir (cosa que si pudo Jenson Button), y que viene a certificar mi teoría de la bella y la fea. Cuando tuvo que compartir el estrellato con Lewis, dio marcha atrás, recalando bajo el ala de Briatore para consumar una de las vergüenzas más grandes de la historia de la Fórmula Uno (la ya nombrada Singapur 2008).
Cuando defiende Fernando a Felipe, algo de mi interior se retuerce. Hay algo en el período que va de Malasia 2010 donde el español lo supera en la calle de boxes marcando su territorio de primer piloto, pasando por el “…Fernando es más rápido que tu…” de Nurburgring de ese año, hasta esta defensa acérrima de estos días, que huele mal. A las versiones de incorporar en la segunda butaca de Ferrari para 2013 a pilotos de diversas cualidades, que van desde Webber, Pérez, Hamilton hasta Vettel en 2014, se suman estos gestos de consideración a Felipe. Claro que el brasileño además de aumentar el brillo del español, no representa ninguna amenaza, aunque a los fines de utilidad de la Scuderia debe llegar como mínimo al podio para justificar la decisión del gran Fernando de conservarlo como escudero. Tanta bondad por parte de Stefano Domenicale, abrazándolo por haber logrado un cuarto puesto, no quiero imaginarme las expresiones de júbilo si logra vencer en alguno de los GP que quedan hasta el final del calendario. 
Dios permita que Felipe vuelva a la victoria, sin necesidad que nadie le dicte por interco-municador como tiene que activar el DRS o el KERS, por respeto y por el bien de un piloto que merece otro tratamiento. Si entendiera que después de Ferrari hay futuro, tal vez la cosas fueran distintas para él, hasta dar el portazo y dejar que Alonso brille por sí solo, sin necesidad que haya un partener que de vueltas a la dinamo para incrementar su luminosidad. Entre la gestión de cubiertas, las circunstancias de carrera, los favores de Sauber y un opaco coequiper, la intensidad del brillo de Alonso, es un tanto desproporcionada.   
El tiempo será testigo y será justo. Tal vez algún día Ferrari opte por la política de McLaren y Red Bull, y así veremos cuanto brilla cada quién, como lo hizo Ayrton Senna, que hizo frente a circunstancias competitivas extremas, cuando compartía equipo con el francés.
El campeonato está abierto para los teams austriaco, italiano y británico, pero Red Bull tiene ventaja, la de tener sus dos pilotos en lo alto, como en 2010, contrariamente a Ferrari, que depende del brillo del español y la fiabilidad mecánica de la rossa, mientras que McLaren, algún día irá despertar y lo hará con sus dos pilotos. Esto continúa en Hockenheim y Budapest para escribir una página más de esta Fórmula Uno, apasionante como nunca antes.

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