Para Ferrari la temporada no había comenzado
de la mejor forma. La apuesta aerodinamista de Pat Fray, se derrumbaba como casa de naipes, en las pruebas de
Barcelona, previo al inicio de calendario.
Las críticas en Maranello fueron exageradas, pero a luz
de las pretensiones de una temporada decorosa, acorde a los laureles de la Scuderia, el escenario no era el que,
precisamente, habían soñado. Lejos de la performance de McLaren, la desorientación de Red
Bull, matizó la realidad de la casa italiana. Para cuando todo estaba
perdido, el primer tramo de cuatro competencias fuera de Europa, le daba en bandeja una victoria –que usando términos
futbolísticos– fue de otro partido. Sin dudas las condiciones de piso mojado,
han favorecido al español en situaciones adversas. Victoria en Malasia, pole consecutiva en Silverstone y Hockenheim, con piso mojado. A la buena tarea de Fernando Alonso, sin dudas hay que
sumarle el pobre desempeño de McLaren en esta etapa del campeonato, que no fue
capaz de darle un arma con la cual Jenson
Button y Lewis Hamilton puedan
defenderse. Y señalo esto, porque sin duda alguna, son los dos pilotos que
mejor desempeño tienen en piso mojado. Claro que ello, de ninguna manera,
pretende restarle meritos a lo demostrado por Fernando.
En anteriores
editoriales, he afirmado que coincidiendo con las declaraciones de Helmut Marko, las sorpresas habían
terminado, especulando con el hecho de que McLaren sería el equipo que
repetiría victorias junto a Red Bull, dejando en tercer plano a Ferrari, quién
bajo determinadas circunstancias y de la mano del español, podría sumarse al
lote. Debo reconocer mi yerro de apreciación, aunque vale la pena justificarse
con las declaraciones de Martin Whitmarsh,
quien ha sostenido que en esta temporada es difícil aventurar algo.
Hay un hecho que
motiva a reflexionar, y tiene como protagonista la evolución de la F2012. En una fórmula uno que no admite
errores, –porque no existe el modo de recuperar terreno perdido al haberse
eliminado las pruebas privadas–, es llamativa la evolución. Sabido es que la
conducción de Alonso no admite discusión, sin embargo en la temporada 2011, a
igual calidad de piloto, solo pudo hacerse del GP Británico, gracias a un error de pit stop de RBR. En esta
temporada, con peor inicio que en la pasada, se ha hecho de tres victorias y el
tope del campeonato de pilotos con 34 puntos de ventaja en lo que va de su
desarrollo. Si bien se ha dado un cocktail de desaciertos de sus rivales,
conducción eximia de Alonso y fiabilidad de la F2012, llama la atención que
equipos como McLaren y Red Bull no hayan seguido el mismo camino.
Principalmente McLaren, quién dominó el primer cuarto de temporada, no tiene
una respuesta a la altura de su historia, considerando más que nada, el valor
que siempre le han dado a la aerodinamia, los recursos con los que cuenta y el potencial de sus pilotos. Por otro lado,
el novísimo RBR, ha demostrado tener constituido un equipo de primer nivel y
con muy corta historia aunque muy exitosa, gracias a la combinación de sus
hombres. Habiendo iniciado irregularmente su derrotero hasta alcanzar la mitad
de temporada, estuvieron un paso adelante respecto al team de Maranello.
En función de lo
expuesto, atribuirle los resultados a la suerte o a la conducción del piloto
estrella español o a la ineficacia de sus rivales, es incurrir en un desmérito
de la capacidad de reacción de Ferrari, pero a su vez, con un reglamento que no
permite desarrollar pruebas más allá de los días viernes –lo que termina siendo
igual para todos–, deja dudas sobre como alcanzaron a mejorar el rendimiento.
Por lo visto en
el GP de Alemania, ya no penalizan
con los neumáticos cuando se diseña una buena estrategia, y además –dada la
capacidad de Alonso–, regulan el ritmo de carrera a su antojo, haciéndolo
inalcanzables aún para un Lewis Hamilton que procurando limpiar su honor, no
pudo recuperar la vuelta perdida a manos de Fernando. Lo dijo Sebastian, en
cuanto a luchar por la victoria, que no se pudo hacer más nada.
¿El Hungaroring será una nueva conquista de
Alonso? Lo sabremos en pocos días, aunque algo es seguro: quién tenga
apetencias de victoria debe hacerlo desde el viernes mismo. Caso contrario
Ferrari y Alonso, en un circuito que no permite sorpasos, volverán a dar cátedra.
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