lunes, 24 de septiembre de 2012

De la caza y de la pesca…



Después de llegar a la decimocuarta fecha del campeonato 2012 de Fórmula 1, las declaraciones post Singapur de Fernando Alonso, reflejan el estado de situación del campeonato. Obligar a las mejoras de rendimiento de la Ferrari Nº 5 y no depender de las desgracias ajenas, distan mucho de aquellos que señalan al piloto español como al mejor de la parrilla.
Los resultados son elocuentes. Es verdad, es el líder del campeonato, con 29 puntos de distancia a su más inmediato perseguidor, Sebastian Vettel, pero no gracias a su obra, más bien a desgracias ajenas. Particularmente en la competencia de Singapur, no hay ningún mérito del español, salvo haber recuperado la posición perdida al inicio, con Paul Di Resta. Fuera de ese acontecimiento, ningún otro. En condiciones normales hubiese terminado quinto y algo similar hubiese acontecido en Monza. En Singapur la falla de la caja de cambios del McLaren le otorgo dos beneficios, la eliminación de Lewis Hamilton como directo perseguidor de la punta del campeonato y un escalón más a sus aspiraciones de podio. La deserción de Pastor Maldonado terminó contribuyendo al cometido. Quince días atrás la deserción de Jenson Button y la cesión de puestos sin condicionamientos de su coequiper, lo acercaron al podio. En ninguno de los casos, el podio resultó como producto de una conducción superlativa. Al contrario de lo que muchos empeñan en sostener, Alonso no es más que Hamilton, Button, Vettel, Raikkonen. Simplemente goza, en esta particular temporada, de la diosa fortuna, que está de su lado.
Si, hay que reconocer sus condiciones. La victoria en suelo español, en Valencia, más allá del quedo del RBR Nº 1 por problemas eléctricos, su conducción fue magistral luego de quedar excluido de la Q3 y llegar a posición 1 mérito de arriesgar y sobrepasar adversarios con maniobras de antología. A su vez, es el mismo piloto que unas semanas después, hace una mala lectura estratégica mientras lideraba y decide permanecer en la pista hasta el final, culminando -con algo de fortuna- en la quinta posición final del GP canadiense.
Luces y sombras de un piloto, al que se le da más crédito del que en verdad tiene, producto de una extraña realidad más que por sus propias cualidades, que en sumatoria no son tan diferentes al resto de sus adversarios más consagrados.
Quedan seis competencias y espero podamos ver luchas de igual a igual, dejando en casa el equipo de caza y pesca, que bien podrá coronar un campeón, más bien con el único mérito de haber tenido más fortuna que otro. Que la justicia así no lo permita y que el campeón sea un digno guerrero, que sepa imponerse contra todas las adversidades…

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