Después de
llegar a la decimocuarta fecha del campeonato 2012 de Fórmula 1, las
declaraciones post Singapur de Fernando
Alonso, reflejan el estado de situación del campeonato. Obligar a las
mejoras de rendimiento de la Ferrari Nº 5 y no depender de las desgracias
ajenas, distan mucho de aquellos que señalan al piloto español como al mejor de
la parrilla.
Los resultados
son elocuentes. Es verdad, es el líder del campeonato, con 29 puntos de
distancia a su más inmediato perseguidor, Sebastian
Vettel, pero no gracias a su obra, más bien a desgracias ajenas.
Particularmente en la competencia de Singapur, no hay ningún mérito del
español, salvo haber recuperado la posición perdida al inicio, con Paul Di
Resta. Fuera de ese acontecimiento, ningún otro. En condiciones normales
hubiese terminado quinto y algo similar hubiese acontecido en Monza. En
Singapur la falla de la caja de cambios del McLaren le otorgo dos beneficios,
la eliminación de Lewis Hamilton como
directo perseguidor de la punta del campeonato y un escalón más a sus
aspiraciones de podio. La deserción de Pastor
Maldonado terminó contribuyendo al cometido. Quince días atrás la deserción
de Jenson Button y la cesión de
puestos sin condicionamientos de su coequiper, lo acercaron al podio. En
ninguno de los casos, el podio resultó como producto de una conducción
superlativa. Al contrario de lo que muchos empeñan en sostener, Alonso no es
más que Hamilton, Button, Vettel,
Raikkonen. Simplemente goza, en esta particular temporada, de la
diosa fortuna, que está de su lado.
Si, hay que
reconocer sus condiciones. La victoria en suelo español, en Valencia, más allá
del quedo del RBR Nº 1 por problemas eléctricos, su conducción fue magistral
luego de quedar excluido de la Q3 y llegar a posición 1 mérito de arriesgar y
sobrepasar adversarios con maniobras de antología. A su vez, es el mismo piloto
que unas semanas después, hace una mala lectura estratégica mientras lideraba y
decide permanecer en la pista hasta el final, culminando -con algo de fortuna-
en la quinta posición final del GP canadiense.
Luces y sombras
de un piloto, al que se le da más crédito del que en verdad tiene, producto de una extraña realidad más
que por sus propias cualidades, que en sumatoria no son tan diferentes al resto
de sus adversarios más consagrados.
Quedan seis
competencias y espero podamos ver luchas de igual a igual, dejando en casa el
equipo de caza y pesca, que bien podrá coronar un campeón, más bien con el
único mérito de haber tenido más fortuna que otro. Que la justicia así no lo
permita y que el campeón sea un digno guerrero, que sepa imponerse contra todas
las adversidades…
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