La trilogía de Stieg Larsson –Los Hombres que no Amaban a las Mujeres,
La Niña que Soñaba con el Cerillo y
el Bidón de Gasolina y La Reina en el
Palacio de las Corrientes de Aire– son parte del mundo literario y del
cinematográfico. El hombre que sacaba
cuentas, pertenece a la trilogía del mundo de la Fórmula 1.
El ovetense Fernando Alonso va camino de cerrar esta
trilogía, tan atrapante como la de los otros mundos.
Dueño de una
conducción consistente, es capaz de sacar provecho de las situaciones más
adversas. La Ferrari F2012 fue el
mayor escollo que debió enfrentar, es decir su propia arma. Sin embargo se las
ingenió para sumar a lo grande en Malasia, pasar el sofocón de la etapa
asiática minimizando daños y esperar las mejoras durante la etapa
euro-canadiense. La recuperación por parte de la Scuderia no se hizo esperar y en las puertas mismas de Europa, en Montmeló, quedó demostrado con un podio,
merito de la batalla con Pastor Maldonado,
quién terminara adjudicándose dicha competencia. Valencia le dio la oportunidad
y no la desaprovecho para hacerse de la segunda victoria de su cuenta personal.
En el Hockenheimring hizo lo propio,
mientras recuperación de McLaren
mediante, salvaba las ropas en el Hungaroring
con un quinto puesto que bien podría haber sido de un octavo para abajo.
Con cuarenta
puntos de ventaja sobre un deslucido Mark
Webber y un más cercano Lewis
Hamilton, Alonso llegaba a las vacaciones estivales más relajado que nunca,
con un panorama por demás alentador, al considerar que las adversidades habían
sido minimizadas con mucho más éxito que sus rivales.
El retorno los
vería a Fernando & Cía., ansiosos de acelerar y bien motivados para la
última etapa del calendario. Spa Francorchamps
le sigue siendo esquivo, pero en parte continúan los vientos de cola del primer
segmento. Fuera de carrera Hamilton, perdido Webber a lo largo de todo el fin
de semana y Kimi Raikkonen sin poder
dar el gran salto, la calculadora volvió a dar saldo positivo. El más
beneficiado, Sebastian Vettel, se
posicionaba segundo en carrera y en campeonato, pero dadas las circunstancias, RBR ha sufrido demasiado esta temporada
las estocadas de la FIA y se nota en los ánimos de la familia del toro rojo.
Monza comenzó como un
estigma para Ferrari y Alonso. El motor primero y los frenos después en las pruebas
libres, la suspensión en la Q3 y el décimo lugar de parrilla el domingo. Poco
augurio de celebración en la propia casa. Solo se podía esperar que Felipe Masa hiciera la heroica para
desbancar a los McLaren del liderato. Y a punto estuvo, tras prevalecer el
sentido común en la primera variante y resignarse al segundo puesto por delante
de Jenson Button. Pero de igual modo,
el español –en una temporada muy buena– confirmaba sus dichos al asegurar que “el decimo puesto no representaba el decimo
tiempo”, lo que no tardó en demostrarlo en la pista al superar a cuatro
rivales tras dos giros. La mayor resistencia vino del lado germano, esta vez de
Vettel, quién defendió hasta dónde mas pudo el cuarto puesto. El retiro de
Button al final de la recta principal allanaba aún más el camino de Alonso,
quien tenía por delante al débil brasileño. Mención aparte los esfuerzos de los
ingenieros italianos para solapar la orden de dejar paso al español, con
comentarios tales como “debes cuidar tus
neumáticos” o “Fernando está a nueve
décimas”, lo que realmente termina empañando la muy buena labor del equipo.
El retorno a la
etapa asiática no dejará margen a yerro alguno. El hombre que saca cuentas lo sabe y tiene entre sus objetivos
inmediatos hacerse de un cuarto triunfo que lo afirme a la vanguardia del
campeonato, viniéndole muy bien a sus
aspiraciones. A no engañarse, es que 37 puntos no es diferencia con el puntaje
actual y Alonso es consciente de ello. Por lo observado en estas trece
competencias, no habría porque dudar del austuriano en alcanzar su tercer
campeonato, sin embargo son carreras de autos y los que le vienen en zaga son
tan buenos como el propio Alonso. Hamilton es audaz, Kimi es dueño de un
talento insuperable y Sebastian es un batallador con una fortaleza mental envidiable.
Ellos, no han sido afortunados como Alonso y puede jugar a favor de él o por el
contrario, tal vez de un giro y los favorecidos terminen siendo otros. Lo
cierto es que la fortuna no es suficiente si no es acompañada con talento,
fortaleza, cabeza fría y medio mecánico. Los tres rivales pecan de alguno de
ellos y el más completo parece ser el piloto de Ferrari. En cuanto a equipo,
Ferrari lleva las de perder. McLaren, Lotus y Red Bull, cuentan con el apoyo
del segundo piloto que puede sumar en la tarea de restar puntos al rival. El
team italiano en cambio, se dedicó a menoscabar la autoestima de Masa y al no
tomar medidas suficientemente certeras en cuanto a política de pilotos, ve
dilapidada cualquier estrategia de restar a los rivales, puntos importantes.
Será difícil determinar
con antelación quién se alzará con el título, pero algo si es cierto. Si lo
logra Fernando Alonso será por capacidad y fortuna, si en cambio Lewis Hamilton
suma su segundo título, será merecido a lo hecho por McLaren desde el inicio y
a la audacia de su piloto estrella. Si Kimi Raikkonen termina siendo el favorecido, no sería de
extrañar dado el talento y el medio mecánico. Sebastian Vettel y RBR, dependen
de factores endógenos y exógenos, lo que hace de la empresa un milagro. Sea cual
fuere el resultado final, ser campeón 2012, será producto de la combinación de
talento, estrategia, fortuna y Pirelli,
este último, gran responsable de una temporada impredecible e inigualable, a
las expectativas de los aficionados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario