HACE 20 AÑOS, AYRTON SENNA SALVABA LA VIDA DE UN COLEGA AL SOCORRERLO EN EL CIRCUITO DE SPA-FRANCORCHAMPS.
El brasileño para en la pista para ayudar a Érik Comás, quién lamenta no
haberlo retribuido en Imola ’94. A pesar de lo inusitado, especialistas
aprueban la actitud de Senna.
Por Felipe
Siqueira Rio de Janeiro – globoesporte.com
En aquel fatídico 1º
de mayo de 1994, cuando Ayrton Senna
era atendido por el equipo médico en la maldita curva “Tamburello” en el circuito de Imola,
un auto rojo desobedeciendo las bandera rojas, salió de boxes y paró cerca del lugar
del accidente que dejó sin vida al brasilero. Era el piloto Érik Comás a bordo de su Larrouse-Lamborghini. El se aproximó al helicóptero
y a dos comisarios de pista, observó al tricampeón gravemente herido y quedo
tan impresionado con la escena que no continuó la carrera y a fin de año
abandonó definitivamente la Fórmula 1.
El gran choque
emocional de Comás tiene explicación. El tenia una relación especial con Ayrton
Senna. Dos años antes, ambos vivieron papeles inversos. A 20 años, en una
jornada de entrenamientos de día viernes, en Spa-Francorchamps sede del gran
premio de Bélgica, el francés pegó fuertemente con su Ligier en la curva de
Blanchimont y quedó atravesado en medio de la pista.
Al ver al colega
accidentado, Senna inmediatamente paró metros después y literalmente salió
corriendo para asistirlo. Al percibir que el piloto estaba inconsciente con el
pie apretando el acelerador, paró el motor para evitar una posible explosión. En
la secuencia, también aseguró la cabeza en una posición confortable, confirmó
que el piloto respiraba normalmente, hasta que llegara la asistencia médica.
Años después, en un testimonio emocionado a la TV francesa, Érik Comás quebró
el silencio sobre el tema y agradecido por la actitud de Ayrton, dice que salvó
la vida gracias a él.
-Vi el video, pero no recuero nada. Es como si mi memoria hubiese apagado
instantes antes del impacto. El neumático
delantero derecho fue alcanzado por mi cabeza, dejándome inconsciente. Aún en
esas condiciones continué acelerando. Ayrton pasó con su auto y escuchó el
sonido del motor acelerado. Paró y corrió en mi dirección cuando aún había
tráfico en pista. Por las banderas amarillas transitaban a velocidad reducida,
pero era tráfico igual. Él me sacó del cockpit. En aquel momento existía un
riego real muy grande de explosión e incendio. Como consecuencia del golpe,
había algunas fugas de fluido y ninguno puede imaginar lo que hubiera
acontecido. Ayrton salvó mi vida-, contó el piloto de 28 años, quien,
después de dejar la Fórmula 1, continuó en Turismo, con victorias en Japón y
también con participaciones en la tradicional 24 hs de Le Mans, en Francia.
Dino Altmann,
Director Médico del GP de Brasil desde 1990, destaca que a pesar de lo
inusitado, la actitud de Senna fue acertada. El recuerda que el brasilero conocía
bien los procedimientos de primeros auxilios, adquiridos en conversaciones con
Sid Watkins, delegado del equipo médico y de seguridad de la F-1 durante 26
años, de quién era muy amigo.
-Desde el accidente de Martin Donnelly, en 1990, Ayrton mostraba una
creciente preocupación en la seguridad. En el momento, el estaba cerca del
lugar y del rescate. Senna tenía mucha proximidad a Sid Watkins. Ellos eran
buenos amigos, tanto que iban a pescar juntos en Brasil. Y en la pesca se habla
mucho ¿verdad? Él siempre preguntaba lo que podía hacer para ayudar en la
asistencia. No estaba allí de curioso sin saber qué hacer. El sabía exactamente
que hacer –destaca Dino–, recordando
el golpe de Donelly que terminó con el entrenamiento de Jeréz, en España. El
auto del británico se partió en dos y el piloto quedo en la pista atado al
asiento.
Años después
de la muerte de Ayrton Senna, en una entrevista al renombrado periódista británico
Nigel Roebuck, Dr. Sid Watkins elogió la actitud del brasilero, a quién calificó
de “excelente alumno”.
-En el accidente de Donnelly, Ayrton observaba lo que hacía por
encima de mis hombros. Yo no sabía que él estaba ahí. Al día siguiente, me
dice: “Vi lo que hizo. ¿Porque hizo eso, porque aquello? Después, el llegó al
accidente de Érik Comás antes que ninguno. Cuando llegué al lugar del
accidente, Senna estaba arrodillado sosteniendo correctamente la cabeza de Érik.
Cuando salimos, él me dijo: “Era para saber que él estaba respirando. Pedí a
los comisarios que lo sostuvieran por el casco, para examinarlo”. El era un excelente
alumno. Vi que todo lo que hablé, quedó en su cabeza por siempre.
El Director de la
prueba de Brasil durante 18 años, Mihaly Hidasy, recuerda que por las
reglas de la categoría, parar el auto en medio de la pista sería una actitud
pasible de sanción. En tanto el húngaro naturalizado brasilero, valora lo
especial de la ocasión, puesto que había una vida en juego.
-Existe un reglamento, el cual establece que no se puede parar en
la pista sin motivos, implicando una sanción. Pero se trataba de un accidente,
de una vida. Es un asunto delicado, difícil determinar qué es lo correcto e
incorrecto. En general no es aconsejable detenerse en la pista. Es imprudente
al no mediar problema técnico, pero el motivo era bueno, era para salvar una
vida. Fue un gesto de grandeza –dice Mihaly– quién tuvo el privilegio de bajarle la bandera en
las dos victorias de Ayrton Senna en Interlagos 1991 y 1993.
Mihaly
también resalta que en el circuito de Spa-Francorchamps es uno de los más
extensos de la Fórmula 1, y que aún más en aquella época, cuando los
procedimientos de asistencia médica eran menos efectivos, la atención a Érik podría
haber demorado en llegar con consecuencias fatales.
-Bélgica es un circuito muy largo. Creo que él era consciente que
tal vez no hubiese móviles de rescate cerca y la llegada podría demorarse. En
aquella época, hace 20 años, los sistemas de rescate no eran tan eficientes como
ahora.
El
comentarista de automovilismo deportivo de Sport TV, Lito Cavalcanti, destaca
que la preocupación de Senna por la seguridad contrastaba con el estilo de
conducción agresivo del piloto, pero elogia la iniciativa del tricampeón.
-Esa actitud mostraba la preocupación que Senna tenía con la seguridad
en las pistas. Pilotando, Senna siempre se ponía en situación de “no voy a
quitar el pié si se quiere golpear la gente”, más aún con una carrera
consagrada, comenzó a tener más actitudes que demostraban esa preocupación.
Llegaba al punto de cierta incon-gruencia. En este caso no fue una actitud prudente,
porque venían autos detrás, pero fue correcta. El riesgo era reducido, porque
había banderas amarillas antes del sector. El salvo realmente la vida de Érik
Comás. Fue lo que sucedió.
La actitud de
Senna hizo que Érik Comás tuviera mucha admiración por el brasilero. Dos años
después del traumático episodio en Spa, quiso el destino que los dos se reencontrasen
en papeles inversos. En el mismo testimonio a la TV francesa, el piloto contó
que en 1994, en Imola, intentó retribuir, pero fue demasiado tarde, no había
más nada que él pudiera hacer.
- Cuando pasé la curva de Tamburello, los helicópteros de la asistencia
médica, las ambulancias, el auto de Ayrton, todos estaban allá. Vi que ya
estaba colocado en una camilla, entonces paré. Una parálisis se adueño de mí,
porque estaba cerca del hombre que dos años antes había salvado mi vida y no podía hacer nada para ayudarlo. Eso fue
horrible. Fui el último piloto en verlo. Fue difícil asumir que tuve la honra
de hacer la última visita antes de dejarnos definitivamente. Para mí, fue el
fin del libro de la Fórmula 1.
Traducido por Eduardo Artoni
Traducido por Eduardo Artoni

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