viernes, 28 de septiembre de 2012

De los consejos y a las segundas intenciones



Michael Schummacher, en alguna oportunidad, dijo que Rubens Barrichelo era mejor compañero que Edy Irvine, en función de  las aspiraciones de Ferrari, resaltando las cualidades del paulista en cuanto al apego de su familia y al trabajo en equipo. Tiempo después una orden desde el pit-lane, privaba a Rubinho de una segura victoria en el A1 Ring en suelo austriaco.
Recientemente Gerhard Berger, en una entrevista a la revista F1 Racing, señaló que Ayrton Senna era un tipo extremadamente egoísta, a pesar de que se sintió muy a gusto con él. Continuó el comentario, agregando que no se puede ser campeón y ganar carreras siendo un buen tipo.
¿Qué pensar de Fernando Alonso cuando aconseja a Hamilton y apoya a Massa? No deja de resultar extraño.
Si hacemos referencia a dos grandes campeones como Senna y Schummacher, está visto que el semblante de uno y las declaraciones del otro, dejan en evidencia que las actitudes de cortesía tienen una segunda lectura. Claro que Senna demostraba otros comportamientos más humanos que el germano.
Resulta extraño recomendarle a tu archi enemigo que busque otros horizontes para su bienestar, cuando no existe una razón superior en cuanto a recursos, salvo la económica. Y si algo es seguro, la sociedad Hamilton – McLaren, es más contundente y con una proyección potencial, más exitosa que cualquier otra.
El español tiene una mancha que nunca terminará de sacarse y es la de abandonar el team británico. Sea cual fuere la razón de tal determinación, no deja de ser un renunciamiento a las aspiraciones de gloria que motivaron su desembarco en McLaren.
Uno termina por conjeturar, que alejado Lewis Hamilton de McLaren, no habría rival que pudiera empañar las aspiraciones de gloria con la Scuderia. Sin dudas el británico, es capaz como el propio Alonso, de pilotar una bicicleta y ganar, siempre que esa bicicleta este a la altura de McLaren.
A Felipe Massa no debe tranquilizarle que Fernando Alonso lo defienda en cuanto a su rol en el team, a los resultados y a su futuro. Cuando sin necesidad alguna, el español superó en el ingreso a boxes del GP de Malasia 2010 al brasilero, dejó bien en claro quién era el macho alfa (cosa que no pudo hacer con Lewis Hamilton), y no deben dejarnos dudas de las segundas intenciones. Las especulaciones sobre la dupla Alonso-Vettel  en la temporada 2014, quitan toda expectativa a los pilotos que tienen aspiraciones, a ocupar un lugar privilegiado dentro de la Scuderia y por un tiempo más prolongado. Nadie en su sano juicio arriesgará el presente por un año de intrascendencia a la sombra de la figura española y un futuro incierto, por lo tanto las alternativas a Felipe no son mejores que este. A su vez, al español no le representa ningún dolor de cabeza en su propia casa. Basta imaginarse un Kimi Raikkonen de compañero, terminaría por quitarle el brillo del que hoy goza, producto de su calidad conductiva pero además de otros factores como el contraste con el brasilero y de la fortuna que está de su lado. Sin duda magnifica la figura ya consagrada y lo impone, a través de una percepción más que una realidad, como un semi dios. Nadie renunciaría a este presente y haría lo imposible por mantener el halo por tiempo indeterminado, por lo que siendo inteligentes, mantendríamos los condicionantes que nos enaltecen y es ahí donde Felipe justifica con creces la permanencia en el team italiano, más allá de su actual performance y de un presente bastante distante de aquel que brillaba con luz propia.
No me imagino a Fernando Alonso, actuando distinto a su naturaleza competitiva. El reclamo hacia Vitaly Petrov tras cruzar la meta en Abu Dhabi de 2010, es un gesto de impotencia por haber cometido junto a su ingeniero, un yerro grosero en la estrategia. Es elocuente también cuando señala a un adversario como su rival más fuerte ignorando a otros que son de mayor cuidado y en eso también cohabita una intencionalidad. Los actos al límite de la demagogia en Monza son parte del repertorio necesario para agigantarse.
Unos años atrás lo hizo Schummacher, solo basta con recordar.
Tampoco creo aquello de que un compañero competitivo y con políticas similares a McLaren, sean del agrado del español. Continuando con las similitudes, cuando sonaban posibles compañeros de equipo para Schummi, por un lado el se ocupaba de valorar el trabajo de Rubens y Jean Todt en decir que aquellos nombres que surgían no estaban a la altura de Ferrari, tal y cual fue la respuesta al posible fichaje de Juan Pablo Montoya por aquel entonces. No me imagino a Sebastian Vettel en 2014 en il Cavalino Rampante, como a ningún otro capaz de desestabilizar el Olimpo Rojo.

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