Michael Schummacher, en
alguna oportunidad, dijo que Rubens
Barrichelo era mejor compañero que Edy
Irvine, en función de las aspiraciones de Ferrari, resaltando las
cualidades del paulista en cuanto al apego de su familia y al trabajo en
equipo. Tiempo después una orden desde el pit-lane, privaba a Rubinho de una
segura victoria en el A1 Ring en suelo austriaco.
Recientemente Gerhard Berger, en una entrevista a la
revista F1 Racing, señaló que Ayrton Senna era un tipo extremadamente
egoísta, a pesar de que se sintió muy a gusto con él. Continuó el comentario,
agregando que no se puede ser campeón y ganar carreras siendo un buen tipo.
¿Qué pensar de Fernando Alonso cuando aconseja a
Hamilton y apoya a Massa? No deja de resultar extraño.
Si hacemos
referencia a dos grandes campeones como Senna y Schummacher, está visto que el
semblante de uno y las declaraciones del otro, dejan en evidencia que las
actitudes de cortesía tienen una segunda lectura. Claro que Senna demostraba
otros comportamientos más humanos que el germano.
Resulta extraño
recomendarle a tu archi enemigo que busque otros horizontes para su bienestar,
cuando no existe una razón superior en cuanto a recursos, salvo la económica. Y
si algo es seguro, la sociedad Hamilton –
McLaren, es más contundente y con una proyección potencial, más exitosa que
cualquier otra.
El español tiene
una mancha que nunca terminará de sacarse y es la de abandonar el team
británico. Sea cual fuere la razón de tal determinación, no deja de ser un
renunciamiento a las aspiraciones de gloria que motivaron su desembarco en
McLaren.
Uno termina por
conjeturar, que alejado Lewis Hamilton
de McLaren, no habría rival que pudiera empañar las aspiraciones de gloria con
la Scuderia. Sin dudas el británico, es capaz como el propio Alonso, de pilotar
una bicicleta y ganar, siempre que esa bicicleta este a la altura de McLaren.
A Felipe Massa no debe tranquilizarle que
Fernando Alonso lo defienda en cuanto a su rol en el team, a los resultados y a
su futuro. Cuando sin necesidad alguna, el español superó en el ingreso a boxes
del GP de Malasia 2010 al brasilero, dejó bien en claro quién era el macho alfa
(cosa que no pudo hacer con Lewis Hamilton), y no deben dejarnos dudas de las
segundas intenciones. Las especulaciones sobre la dupla Alonso-Vettel en la temporada 2014, quitan toda expectativa
a los pilotos que tienen aspiraciones, a ocupar un lugar privilegiado dentro de
la Scuderia y por un tiempo más prolongado. Nadie en su sano juicio arriesgará
el presente por un año de intrascendencia a la sombra de la figura española y
un futuro incierto, por lo tanto las alternativas a Felipe no son mejores que
este. A su vez, al español no le representa ningún dolor de cabeza en su propia
casa. Basta imaginarse un Kimi Raikkonen
de compañero, terminaría por quitarle el brillo del que hoy goza, producto de
su calidad conductiva pero además de otros factores como el contraste con el
brasilero y de la fortuna que está de su lado. Sin duda magnifica la figura ya
consagrada y lo impone, a través de una percepción más que una realidad, como
un semi dios. Nadie renunciaría a este presente y haría lo imposible por
mantener el halo por tiempo indeterminado, por lo que siendo inteligentes,
mantendríamos los condicionantes que nos enaltecen y es ahí donde Felipe
justifica con creces la permanencia en el team italiano, más allá de su actual performance
y de un presente bastante distante de aquel que brillaba con luz propia.
No me imagino a
Fernando Alonso, actuando distinto a su naturaleza competitiva. El reclamo
hacia Vitaly Petrov tras cruzar la
meta en Abu Dhabi de 2010, es un
gesto de impotencia por haber cometido junto a su ingeniero, un yerro grosero
en la estrategia. Es elocuente también cuando señala a un adversario como su
rival más fuerte ignorando a otros que son de mayor cuidado y en eso también
cohabita una intencionalidad. Los actos al límite de la demagogia en Monza son
parte del repertorio necesario para agigantarse.
Unos años atrás
lo hizo Schummacher, solo basta con recordar.
Tampoco creo
aquello de que un compañero competitivo y con políticas similares a McLaren,
sean del agrado del español. Continuando con las similitudes, cuando sonaban
posibles compañeros de equipo para Schummi, por un lado el se ocupaba de
valorar el trabajo de Rubens y Jean Todt
en decir que aquellos nombres que surgían no estaban a la altura de Ferrari,
tal y cual fue la respuesta al posible fichaje de Juan Pablo Montoya por aquel entonces. No me imagino a Sebastian Vettel en 2014 en il Cavalino Rampante, como a ningún otro
capaz de desestabilizar el Olimpo Rojo.
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